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Encuentro en Doha

 


El presente artículo forma parte de una serie especial, seleccionada por la Plataforma Finanzas Carbono, y orientada a analizar los avances de las negociaciones de la COP 18 en Doha. Puede acceder a más contenidos especiales sobre la COP 18 en Doha haciendo click AQUÍ.

 

 

Por Hernán Carlino
Especialista en Política Climática
Investigador del Centro de Estudios en Cambio Climático Global – ITDT

 

Una vez más nos encontramos con una nueva instancia de negociación sobre cómo enfrentar el cambio climático global. La COP 18, que se realiza en Doha, Qatar, del 26 de noviembre al 7 de diciembre, en la que se depositan, como cada vez que se celebran estas cumbres, enormes expectativas.

Como otras veces, en los días previos creció el volumen de información sobre lo que está pasando en materia de cambio climático y se acumulan noticias inquietantes.

Así, la Organización Meteorológica Mundial ha anunciado que la cantidad de gases de efecto invernadero en la atmósfera ha alcanzado un nuevo nivel récord en el 2011.

Los niveles de dióxido de carbono -cuyas emisiones son provocadas por la quema de combustibles fósiles así como por la deforestación- llegaron en la atmósfera a 390,9 partes por millón en 2011. Esto representa un crecimiento de casi un 140% por encima de los niveles de la era preindustrial (1750). Desde entonces hasta hoy se han liberado a la atmósfera cerca de 375.000 millones de toneladas de dióxido de carbono, de las que más de la mitad permanecen allí, mientras el resto es absorbido por los océanos y la biósfera terrestre.

Juegan asimismo un papel importante en el proceso que contribuye al calentamiento global el metano, cuyas emisiones provienen mayoritariamente de los cultivos de arroz, los vertederos de residuos sólidos, los rellenos sanitarios y los residuos animales, así como de la fermentación entérica en los rumiantes, y el óxido nitroso, derivado del uso de fertilizantes y de los procesos industriales.[1]

También el Banco Mundial, en su reciente informe “Bajen la Temperatura: Por qué debe evitarse un mundo 4º centígrados más cálido”, sostiene que sin compromisos y acciones ulteriores para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero es probable que el planeta se caliente en más de 3°C por encima de los niveles pre-industriales. Según el reporte es preciso evitarlo pues ninguna nación será inmune a los efectos del cambio climático global. En el prólogo a este informe, el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, afirma precisamente que “Un mundo con cuatro grados más puede y debe ser evitado”.[2]

Pero parece que eso no será sencillo. Mientras la comunidad internacional se ha comprometido a mantener el aumento de la temperatura por debajo de 2°C para prevenir el cambio climático peligroso, y los Estados Insulares en Desarrollo y los Países Menos Avanzados abogan por mantener el aumento de la temperatura por debajo de 1.5°C, o de lo contrario estos países enfrentarían serias amenazas a su desarrollo e inclusive a su supervivencia, la suma de las políticas en vigor y prometidas muy probablemente conduzca a aumentos en exceso de los niveles necesarios para evitar las consecuencias deletéreas del cambio climático global. Por cierto las tendencias actuales de las emisiones conducen según el estudio realizado por el Instituto de Potsdam a poner al mundo, plausiblemente, en una trayectoria de calentamiento de 4º centígrados.

Esa diferencia entre lo necesario y lo que hace y promete es en rigor una doble brecha, por una parte el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente ha estimado lo que denomina la brecha de emisiones, entre las necesidades de reducción de emisiones para mantenerse en una trayectoria de 2ºC y las emisiones comprometidas por los países. Por la otra parte, se trata de una brecha de ambiciones, lo que los mayores emisores deberían hacer y no están haciendo en la medida de lo necesario.

A su vez, la Agencia Internacional de la Energía, al examinar los esfuerzos para limitar el calentamiento global observa que, cada año, ello parece más difícil y costoso, y señala que alrededor de cuatro quintos de las emisiones globales de dióxido de carbono en el 2035 se hallan ya comprometidas por las plantas energéticas, las fábricas y los edificios ya existentes, por lo que es necesario que se tomen medidas hacia el 2017.[3]

Por eso las expectativas respecto de lo que pueda negociarse en Doha son elevadas, aunque no parezca que en estas sesiones se pueda avanzar más allá de una fase preparatoria de lo que debiera ser el régimen climático internacional post 2020.

Mientras tanto, los países en desarrollo han hecho énfasis en la necesidad de asegurar la continuidad del Protocolo de Kioto, permitiendo la continuidad, política, legal, técnica y operativa  de su segundo período de compromiso, así como en lograr que las reducciones de emisiones que las Partes del Anexo I que son partes del Protocolo sean sustantivas.

Conforme la Decisión 1/CP.17, en Doha las Partes deberán atender tres procesos clave:

i. La enmienda(s) de Doha al Protocolo de Kioto que permitan asegurar el segundo período de compromiso del PK a resolverse en el Grupo de Trabajo Especial sobre el Protocolo de Kioto (GTE-PK)  

ii. El cierre del Grupo de Trabajo Especial sobre Acción Cooperativa a Largo Plazo  

iii. El lanzamiento efectivo del Grupo de Trabajo sobre la Plataforma de Durban (ADP) sobre acción reforzada con miras a establecer un nuevo régimen legal hacia el 2015 para ser implementado en 2020

Sin embargo, un exitoso lanzamiento del ADP necesariamente dependerá de los resultados de los otros dos procesos, que muchos entienden serán los productos reales y necesarios de las sesiones en Doha.

Respecto del GTE-PK lo que habrá de tratarse incluye predominantemente lo siguiente:

  • certeza legal sobre el segundo período de compromiso  
  • elegibilidad en el uso de los mecanismos flexibles del Protocolo
  • como tratar el exceso de unidades provenientes del primer período de compromi       
  • extensión del segundo período de compromiso

Debe recordarse que estas sesiones estarán caracterizadas por el funcionamiento simultáneo de numerosos órganos de la Convención y el Protocolo, no menos de siete, lo que hará difícil seguir las negociaciones y evaluar sus resultados mediante una perspectiva integral.

Desde el Boletín y la Plataforma Finanzas Carbono, nos proponemos mantener un flujo de información sobre las sesiones, que contribuya a la comprensión acabada del proceso en marcha, así como de lo que está en juego en estas sesiones.