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Acciones de mitigación apropiadas a cada país - NAMAs

Las acciones de mitigación apropiadas a cada país (NAMAs, por sus siglas en inglés) fueron formalizadas como una opción de mitigación para los países en desarrollo en el contexto de la negociación sobre acción cooperativa a largo plazo en el marco de la Convención, bajo el Plan de Acción de Bali adoptado en la 13° sesión de la COP celebrada en Bali, Indonesia en el año 2007.

El Plan de Acción de Bali proponía el examen de “Medidas de mitigación apropiadas a cada país por las Partes que son países en desarrollo en el contexto del desarrollo sostenible, apoyadas y facilitadas por tecnologías, financiación y actividades de fomento de la capacidad, de manera mensurable, notificable y verificable”.

Aunque subsisten diversas interpretaciones y lecturas sobre la definición y la propia noción de “NAMAs”, de modo general se entiende que éstas serían acciones propuestas por los países en desarrollo que reducen las emisiones de gases de efecto invernadero por debajo del nivel que resultaría de seguir haciendo las cosas como hasta ahora (es decir, seguir una trayectoria business as usual – BAU por sus siglas en inglés). 

Las NAMAs pueden abarcar tanto los esfuerzos para construir capacidades para reducir emisiones como las propias medidas para reducirlas y pueden adoptar la forma de políticas y medidas, regulaciones, estándares, programas e incluso de incentivos financieros.

Las NAMAs, asimismo, podrían incluir uno o más sectores y también sería posible desarrollar más de una NAMA en un solo sector. 

Debido a su alcance, amplitud y flexibilidad, las NAMAs pueden convertirse en un puente entre los países desarrollados y en desarrollo para facilitar la mitigación, pues se entiende que están en línea con el principio de las responsabilidades comunes pero diferenciadas establecido en la Convención.

La negociación internacional en cambio climático permitió que el concepto de “NAMA” fuera paulatinamente elaborado y refinado desde su inserción inicial como objeto de negociación.

Actualmente, las NAMAs representan lo que parece ser un mecanismo prometedor y efectivo para contribuir sustantivamente a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en el período post-2012 en la escala que se necesita para revertir la tendencia de crecimiento secular que aquellas exhiben.

Asimismo las NAMAs habrán de permitir canalizar recursos financieros y tecnológicos y hacerlo de modo tal de que las acciones de mitigación puedan ser reconocidas y mensuradas, y que esas acciones sean apropiadas a las propias circunstancias de los países en desarrollo; al mismo tiempo, su ejecución hará posible acceder a los recursos financieros, tecnológicos y de asistencia técnica que son necesarios para la materialización de esas acciones y que deberán ser proveidos por los países desarrollados.

Algunas propuestas iniciales referidas a las NAMAs, su alcance y configuración, sugieren que podría haber tres diferentes categorías de NAMAs:

  • Las NAMAs unilaterales, consistentes en acciones autónomas realizadas por los países en desarrollo para lograr reducciones de emisiones sin contar con apoyo o financiamiento externo;
  • Las NAMAs con asistencia y soporte, o cooperativas, que consisten en acciones ejecutadas por los países en desarrollo que se llevan a cabo con apoyo financiero o de otro tipo provisto por los países desarrollados y que resultan en reducciones más elevadas que las que provienen de acciones que se ejecutan unilateralmente;
  • Las NAMAs que generan créditos al producir reducciones de emisiones que exceden las que ocurrirían en caso de ponerse en marcha NAMAS con apoyo; este diferencial positivo de reducciones permitiría, en algunas propuestas, que haya NAMAs y acciones basadas en NAMAs cuyas reducciones excedentes produzcan títulos de crédito que puedan volcarse al mercado global de carbono.

Sin embargo, debe observarse que una NAMA puede tener diversos componentes y que cada uno de ellos puede conllevar una diferente categoría: así una NAMA podría tener acciones de carácter unilateral, otras con soporte y otras que generen reducciones que pudieran ser susceptibles de transacción en los mercados de carbono.

Los resultados de las últimas sesiones de la Conferencia de las Partes -la 16° y 17°, celebradas en Cancún y Durban respectivamente – mostraron progresos en materia de elaboración del concepto de “NAMA”, incluyendo la creación de un registro para consistir la oferta de NAMAs por un lado y de apoyo financiero y tecnológico por el otro, el acceso a los recursos financieros que podrían provenir del Fondo Climático Verde y las orientaciones para elaborar criterios para que las reducciones sean sometidas a escrutinio de manera mensurable, reportable y verificable [MRV].