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Origen y avances

En diciembre de 2005 por iniciativa de Costa Rica y Papúa Nueva Guinea, en la COP 11 celebrada en la ciudad de Montreal, Canadá,  se incluyó un ítem en la agenda sobre “la reducción de emisiones por deforestación en países en desarrollo y  acercamientos para estimular la acción sobre el tema”.

A partir de allí, en 2007 el IPCC estimó que las emisiones provenientes de la deforestación en los 1990s fueron de 5.8GtCO2/año, y resaltó que reducir o prevenir la deforestación y prevenir la liberación de las emisiones de carbono a la atmósfera era la estrategia de mitigación con el mayor y más inmediato impacto sobre las reservas de carbono en el corto plazo por unidad de hectárea y por año a nivel global (Metz et al 2007, Nabuurs et al 2007). En el mismo sentido se expresó Stern (2006) al mencionar la costo-eficiencia de este tipo de proyectos para combatir el cambio climático.

Esta realidad llevó a que luego de un proceso de dos años de negociaciones dentro de la CMNUCC, las diferentes partes signatarias de la convención adoptaran en la ciudad de Bali, Indonesia en 2007 la decisión 2/CP.13 sobre la “reducción de emisiones por deforestación en países en desarrollo”. Esta decisión expresaba el mandato para las partes de la Convención en relación a el fortalecimiento y el apoyo a las acciones que se venían dando en marcha, el apoyo y la facilitación de procesos de creación de capacidades, asistencia técnica y transferencia de tecnología relacionada a las necesidades metodológicas, técnicas e institucionales de los países en desarrollo en relación a este nuevo tema. Se invitó a las partes a que exploraran diferentes acciones, y que identificaran opciones y desarrollaran actividades demostrativas para controlar las causas de la deforestación y que mejoraran los reservorios de carbono gracias al manejo sostenible de los bosques. Y finalmente, a que movilizaran recursos para apoyar este tipo de esfuerzos.

Estos avances políticos catalizaron no solo el trabajo interno de la CMNUCC, sino que enviaron un mensaje a la sociedad en general sobre la importancia de conservar los bosques también por su relevancia en el control del cambio climático. Por esta razón de manera paralela se comenzó a desarrollar todo un conjunto de esfuerzos de diversas instituciones para aportar dentro de la lógica de los mercados voluntarios para que se avanzara en la implementación de este tipo de actividades REDD+, siendo los avances de los estándares voluntarios de carbono –VCS– y la Alianza para el Clima, Comunidad y Biodiversidad –CCBA–, los esfuerzos más importantes.

Por su parte el SBSTA recibió el mandato de iniciar un programa de trabajo sobre temas metodológicos relacionados a un rango de aproximaciones de política y de incentivos positivos para reducir las emisiones de la deforestación y la degradación de bosques en países en desarrollo. Este cuerpo de la convención presentó en la COP14 en 2008 sus recomendaciones sobre posibles aproximaciones metodológicas, que conjuntamente con las guías de buenas prácticas del IPCC en Uso de la Tierra, y Cambio en el Uso de la Tierra son el referente técnico más importante en la actualidad.

También como fruto de este mensaje político de la CMNUCC se generaron diferentes mecanismos para facilitar la preparación de los países en desarrollo para el mecanismo REDD+, siendo el programa ONU-REDD+ y el Fondo Cooperativo del Carbono de los Bosques –FCPF– del Banco Mundial los mecanismos más importantes.

Posteriormente y gracias al acuerdo de Cancún (COP16) se animó a los países en desarrollo a contribuir a la mitigación mediante las siguientes actividades de REDD+, en función de sus circunstancias nacionales y capacidades, y de manera relevante se solicitó que se promovieran y respaldaran salvaguardas de tipo social y ambiental en el desarrollo de actividades REDD+, las denominadas “Salvaguardas de Cancún”.

Durante la COP 19, en Varsovia, se adoptó el “Marco de Varsovia para REDD+”, COP 19,  donde se aprobaron siete decisiones relacionadas al tema de REDD+. El Marco de Varsovia para REDD+  toma como base decisiones previas adoptadas por la COP. Estas decisiones involucraron principalmente las modalidades para los sistemas de monitoreo nacional forestal, con qué frecuencia se debe presentar información sobre cómo se están abordando las salvaguardas de Cancún, guías y procedimientos para evaluar los niveles de emisiones forestales de referencia para los envíos realizados por los países, modalidades para monitoreo, reporte y verificación, un programa de trabajo para el financiamiento para pagos basados en resultados y mecanismos de coordinación.

Finalmente, durante la sesión número 42 de SBSTA (Bonn, Junio 2015), los delegados lograron acuerdos sobre los elementos de agenda pendientes decidiendo así que la orientación metodológica es suficiente y es posible pasar a la implementación de REDD+. Recomiendan asimismo, tres proyectos de decisiones a ser examinados y adoptados por la Conferencia de las Partes en su 21avo periodo de sesiones, en París. De esta manera se cierra un ciclo de 10 años de negociaciones.  Los elementos de discusión fueron en torno a tres temas: Salvaguardas, Enfoques no basados en el mercado y Beneficios no relacionados con el carbono

Salvaguardas: Los delegados convinieron en acordar que las Partes que son países en desarrollo, deben abordar y respetar las salvaguardas -mencionadas en el Apéndice I de la Decisión 1 de la COP de Cancún- al realizar actividades REDD+, y proporcionar  un resumen de la información acerca de cómo lo  hacen de manera periódica en conformidad con la Decisión 12/CP. 17 (COP Durban) y 12/CP. 19 (COP Varsovia). Además se observa que esta información debe proporcionarse de manera que se asegure la transparencia la coherencia, la exhaustividad y la eficacia. Asimismo, alienta a las Partes que al presentar la información se incluya los siguientes elementos:

  • Información sobre las circunstancias nacionales que haya que tener en cuenta al abordar y respetar las salvaguardias;
  • Una descripción de cada una de las salvaguardias con arreglo a las circunstancias nacionales;
  • Una descripción de los sistemas y procesos que sean pertinentes para abordar y respetar las salvaguardias, incluidos los sistemas de información a que se hace referencia en la decisión 12/CP.17, de conformidad con las circunstancias nacionales;
  • Información sobre la forma en que se haya abordado y respetado cada una de las salvaguardias, de conformidad con las circunstancias nacionales;

Finalmente, los delegados acordaron en invitar a las partes a presentar otra información que consideren pertinente, así como a mejorarla teniendo en cuenta el enfoque escalonado.

Enfoques no basados en el mercado: La propuesta de enfoques de política alternativos a los enfoques de mercado, introducida por Bolivia, no prosperó ya que la decisión fue permitir todas las fuentes de financiamiento, incluyendo los mercados de carbono y que los países son libres de elegir. Sin embargo, SBSTA toma conocimiento que estos enfoques de política alternativos, como por ejemplo los enfoques conjuntos de mitigación y adaptación para la gestión integral y sostenible de los bosques, pueden contribuir a la sostenibilidad a largo plazo de las actividades REDD+. Asimismo, las partes que libremente decidan recibir apoyo para el diseño y la aplicación de estos enfoques alternativos podrán considerar lo siguiente:

 

  • La elaboración de estrategias o planes de acción nacionales para la ejecución de las actividades REDD+;
  • La identificación de las necesidades de apoyo, incluidos los recursos financieros y el apoyo técnico y tecnológico;
  • La formulación de propuestas que demuestren en qué forma estos enfoques de política alternativos, como los enfoques conjuntos mitigación – adaptación contribuyen con las actividades REDD+, tal como figuran en la decisión 1/CP.16, párrafo 70;
  • La consideración de los resultados y las esferas que se podrían mejorar con arreglo a las circunstancias nacionales y utilizando una gestión y un aprendizaje adaptativos.

Beneficios no relacionados con el carbono (NCB): El acuerdo de los delegados encontró un equilibrio entre proveer orientación, pero no orientación metodológica, y permite a los países recibir pagos NCB si es que estos pueden encontrar el financiamiento que los apoye. La conclusión del SBSTA 42, reconoce que los NCB difieren de acuerdo con cada país, la soberanía, la legislación, las políticas y las prioridades nacionales. Asimismo, concluye que si las Partes desean proporcionar información – entre otras-  sobre la naturaleza, la magnitud y la importancia de los NCBs, lo pueden hacer, e invita a que compartan esta información en la página web de la UNFCCC.  Sin embargo, las cuestiones metodológicas relativas a los NCB que se derivan de la ejecución de las actividades de las actividades REDD+ no es un requisito para que las Partes reciban apoyo para implementar medidas y actividades mencionadas en la decisión 1 de la COP de Cancún, o para pagos basados en resultados, de acuerdo a la decisión 9 de la COP de Varsovia.