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El aporte de la deforestación al cambio climático

La deforestación, de acuerdo con el IPCC (2000) se entiende como aquellos procesos naturales o antropogénicos que convierten las tierras forestales a no forestales. Durante ese proceso de conversión no sólo se afecta el contenido de carbono por la remoción de la biomasa acumulada en los troncos aprovechables, sino que de acuerdo a la escala y tiempo de la conversión se afectan otros compartimentos donde se almacena el carbono en forma de biomasa en los bosques, y posteriormente el carbono es liberado a la atmósfera.

Estos compartimientos de almacenaje de carbono son la biomasa aérea, principalmente en los troncos de las plantas leñosas y las hojas; la biomasa subterránea, especialmente almacenada en la red radicular; y el carbono almacenado en el suelo, la necromasa y la hojarasca.

 

Compartimentos de almacenamiento de carbono de los bosques.

Ante un proceso de cambio de la cobertura forestal a un pastizal o a un cultivo, se remueven inicialmente los árboles y se queman las “malezas” para limpiar el terreno. Esto conlleva la remoción y liberación del carbono almacenado en la hojarasca y la madera muerta; para el caso de la biomasa aérea el ritmo de liberación del carbono dependerá del uso final del producto que se genere con la madera. En todo caso, una vez finalizada la vida útil del producto éste procederá a ser incinerado o se pudrirá y liberará gradualmente a la atmósfera el carbono almacenado. Por otro lado, la biomasa subterránea es retirada, ya que las raíces dificultan la labor agrícola y son incineradas o abandonadas para que se pudran.

Asimismo, con la remoción de la masa forestal y la entrada de cultivos se permite la oxidación de la materia orgánica de los suelos, liberándose de esta manera una cantidad adicional de uno de los compartimentos con mayor cantidad de carbono. Este carbono además es susceptible a ser arrastrado por la lluvia, lo cual disminuye la calidad del suelo si no se hace un manejo adecuado del mismo. Adicionalmente, el cambio a actividades agropecuarias implican por lo general la aplicación de compuestos nitrogenados para fertilización que al oxidarse liberan GEI (como el óxido nitroso (N2O) que tiene un potencial de calentamiento 310 veces mayor que el CO2), de la misma manera, el ganado genera por fermentación entérica metano (CH4, con un potencial de calentamiento 21 veces mayor que el CO2), el cual es liberado en esa zona previamente forestal, la cual podía incluso fijar carbono por medio del crecimiento de la vegetación.