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Todavía no se articula una respuesta global para el cambio climático

Existe evidencia científica que demuestra la influencia de la actividad humana sobre el cambio climático. Sin embargo, todavía existen personas que cuestionan estas conclusiones. Lo que debería quedar claro es que el cambio climático actual es una seria amenaza de alcance global, que afecta tanto a los responsables de este fenómeno (por ejemplo, a los emisores de gases del efecto invernadero) como a las regiones más pobres que probablemente no generan tanto daño. Para mitigar los efectos del cambio climático, en particular aquellos que afectan la calidad de vida de las personas, es importante alcanzar un consenso mundial basado en la cooperación de todos los involucrados en el problema.

El Informe Stern sobre la economía del cambio climático fue publicado por primera vez en el Reino Unido en octubre de 2006 bajo la supervisión del economista Nicholas Stern, entonces Jefe del Servicio Económico del Gobierno. El Informe Stern presentó evidencia científica de la influencia del cambio climático sobre la economía global, presentando los desastrosos impactos que inevitablemente se producirían de no tomar medidas correctivas y preventivas. Al mismo tiempo, propuso soluciones para mitigar estos impactos, las cuales debían ser implementadas cuanto antes. El impacto del informe fue inmediato y considerable no solo en el Reino Unido sino también en el resto del mundo, en especial en el ámbito empresarial.

El Informe adoptó un enfoque a largo plazo con respecto a la relación beneficio-costo de las acciones sobre el cambio climático. Empieza examinando información sobre las consecuencias económicas del cambio climático, y luego explora la economía de la estabilización de los gases del efecto invernadero en la atmósfera. Después de ello, estudia los complejos retos de política que implican la transición a una economía baja en carbono y la adaptación de la sociedad a las inevitables consecuencias del cambio climático. Finalmente, presenta recomendaciones para la acción colectiva internacional.

De acuerdo con Stern, la emisión de gases del efecto invernadero representa posiblemente la falla del mercado más grande y global que el mundo haya visto. El emisor de gases del efecto invernadero no se hace responsable de los gastos debido a los daños y los problemas que generan sus actividades. Los impactos de esta situación alcanzan a todas las personas, involucradas o no, y son potencialmente severos. Por ello, el análisis económico realizado en el Informe es global, a largo plazo y considera posibles escenarios futuros.

El Informe Stern se basa en la aceptación de que la actividad humana influye en el clima, en el riesgo y la severidad de los impactos. Si las emisiones de gases del efecto invernadero se mantienen, los efectos sobre el clima serían catastróficos. El Informe analiza las implicancias económicas de las consecuencias del cambio climático y la relación beneficio-costo de las medidas para reducir las emisiones de gases del efecto invernadero usando técnicas desagregadas, modelos económicos y comparaciones marginales del costo social del carbono.

El mensaje central del Informe Stern es que, en términos del impacto sobre el crecimiento económico, el costo de no tomar medidas contra el cambio climático es mucho mayor que el costo de tomar medidas tales como la reducción de las emisiones de gases del efecto invernadero. Según el Informe, para mitigar los efectos del cambio climático se necesitaría una inversión equivalente al 1% del PIB mundial. Por otro lado, si dicha inversión no se realiza, podría haber una recesión global, que podría afectar el 20% del PIB mundial.

A nivel internacional, el Informe recomienda acciones con respecto al cambio climático basadas en la cooperación. Para reducir los riesgos del cambio climático, se requieren grandes reducciones de la emisión de gases del efecto invernadero. Se requiere invertir en infraestructura energética que reduzca futuras emisiones y desarrollar tecnologías libres de emisiones a bajo costo. Por otro lado, plantea que se desarrollen programas de mitigación, innovación y adaptación al cambio climático. Para el informe Stern esto se debería realizar tan pronto como sea posible, antes de que los niveles de gases del efecto invernadero lleguen a niveles peligrosos.

No obstante ello, cualquier acción que se emprenda será en vano si no se cuenta con una clara visión de los objetivos a largo plazo para estabilizar la concentración de gases del efecto invernadero en la atmósfera. Asimismo, es necesario que los países se pongan de acuerdo en una serie de responsabilidades mutuas sobre su contribución a la meta de reducir los riesgos del cambio climático. Estos acuerdos deben tomar en cuenta las capacidades y el potencial de cada país.

Ha pasado casi una década de la publicación del Informe, y el mismo Nicholas Stern ha reconocido que los riesgos son más severos que lo que estimó originalmente. Las emisiones se encuentran actualmente por encima de las proyecciones estimadas en el Informe. Algunos efectos, tales como el deshielo del océano Ártico y la acidificación de los mares, se han producido más rápido o más severamente de lo esperado. Asimismo, algunos factores que se omitían en los modelos ya no pueden ser ignorados, tales como el deshielo del permafrost, las migraciones y los conflictos.

En vista de la necesidad de un nuevo modelo, Stern ha participado en un nuevo estudio denominado “Better Growth, Better Climate: The Global Report”, el cual analiza la relación entre el cambio climático y el crecimiento económico. A diferencia del Informe Stern original, el Informe BGBC es un esfuerzo internacional, a veces denominado “Stern 2.0”, cuyo mensaje es que las acciones sobre el cambio climático son mucho menos costosas de las expresadas en el Informe original. Los resultados del Informe BGBC fueron presentados en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en diciembre de 2014 en Lima

A modo de conclusión, es preciso recordar que el objetivo del Informe Stern (y su sucesor, el informe BGBC) no es encontrar a los responsables por el cambio climático y hacerles pagar. Los efectos del cambio climático son percibidos por todos, aunque con mayor severidad por las poblaciones más vulnerables, que quizás sean las menos responsables por las emisiones de gases del efecto invernadero. En lugar de buscar responsables, la propuesta del informe es una respuesta global basada en la colaboración de los distintos actores, lo cual requiere un consenso mundial que no tiene precedentes en la historia.

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