Regístrate
Inicio > Anuncios > Se iniciaron las primeras sesiones anuales de los Órganos Subsidiarios en un contexto de promesas y urgencias

Anuncios

Se iniciaron las primeras sesiones anuales de los Órganos Subsidiarios en un contexto de promesas y urgencias


Ver más

Estas sesiones tienen lugar en Bonn del 4 al 14 de junio del corriente, pero se proyectan más allá, de cara al acuerdo global que se espera alcanzar a fines del 2015 en la Conferencia de las Partes (COP) que se celebrará en París. Por primera vez en este tipo de reuniones, al mismo tiempo, los ministros discuten asuntos políticos de alto nivel relativos al Grupo de Trabajo Especial sobre la Plataforma de Durban para la Acción Mejorada, el órgano de la Convención que tiene la responsabilidad de lograr que se eleve la ambición de los países en materia de mitigación y avanzar en el diseño de un nuevo acuerdo global.

El propósito que persiguen los negociadores gubernamentales en esta fase es, pues, doble, por una parte progresar en el diseño de un nuevo acuerdo global, una tarea por ciento bien compleja. Esa complejidad resulta tanto de la magnitud de las transformaciones económicas y sociales que implicaría ese acuerdo, como del alcance que deberá tener, al establecer nuevas reglas de juego más allá del 2020 para una dimensión central de la sostenibilidad del desarrollo: la intersección entre energía, economía y ambiente; esas reglas de juego a establecer se propone que se extiendan en el mediano y largo término, lo que da mayor entidad a las discusiones sobre las modalidades que se adopten.

Al mismo tiempo en estas negociaciones se busca elevar la ambición de las acciones nacionales para enfrentar al cambio climático ya en los próximos años, desde ahora y hasta el 2020, cuando el nuevo acuerdo que se está negociando entre efectivamente en vigor.   

El contexto en el que se desarrollan estas sesiones está además influido por variados elementos. Por una parte, el Quinto Reporte de Evaluación (AR5) del IPCC ha puesto sobre la mesa de la negociación información vital para la toma de decisiones, pues el informe destaca la escala y celeridad de las decisiones que hacen falta adoptar para hacer frente al cambio climático. La ciencia, una vez más, indica con claridad el camino a recorrer en cuanto a mitigación y adaptación, aún teniendo en cuenta la incertidumbre que pudiera haber en el conocimiento actual sobre los procesos que afectan al sistema climático. 

La magnitud del desafío que se le plantea a la comunidad internacional, a pesar de que haya países renuentes a reconocer ese desafío, ha sido también subrayada una vez más por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) en su comunicado del 26 de mayo de 2014, al informar que las concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera, ese indicador clave de los riesgos que se avecinan, cruzaron un nuevo umbral en abril de este año, al alcanzar las 400 partes por millón en todo el hemisferio norte por primera vez en la historia de la humanidad. La OMM afirma que ese “umbral reviste una importancia simbólica y científica y refuerza la evidencia de que la combustión de combustibles fósiles y demás actividades humanas son las responsables del incremento constante en los gases de efecto invernadero que atrapan el calor y calientan el planeta.”

De modo que hay evidencia que la comunidad internacional, con las diferencias amplias en las emisiones de gases de efecto invernadero que hay entre los países, está en un sendero que podría provocar una espiral de incrementos en la temperatura global que la llevan bastante más allá del aumento de 2 grados centígrados acordado por los gobiernos como un límite que no debiera traspasarse si se quiere evitar impactos más severos aún sobre la vida en el planeta.

En la misma dirección, los estudios de Climate Action Tracker (CAT), una evaluación independiente basada en el análisis científico, indican que el mundo continúa yendo hacia un incremento de la temperatura de entre 3.0 a 4.6°C hacia el 2100, promediando un 3.7°C, sobre la base de los análisis de las tendencias de las políticas hoy existentes, estimación que según sus autores resulta consistente con los cálculos  contenidos en el AR5 difundido por el IPCC recientemente. Esa evaluación concluye que para mantenerse por debajo del límite de 2ºC será preciso que haya un acción rápida tanto de los países del Anexo I como de los países no incluidos en ese anexo.

En relación a las señales positivas vinculadas a una respuesta urgente a la necesidad de la acción se destacan, antes del inicio de estas sesiones, la información divulgada que la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de los Estados Unidos ha expedido el 2 de junio de 2014 la propuesta de una nueva regla relativa a la sección 111(d) del Acta de Aire Limpio de ese país que establece metas de reducción de emisiones de dióxido de carbono (CO2), que serán aplicables estado por estado, para las unidades existentes de generación de electricidad que sean alimentadas por combustibles fósiles. Conforme las proyecciones de la EPA, la nueva Regla propuesta resultará en reducciones de emisiones en el sector eléctrico de un 30 por ciento respecto de los niveles del 2005 para el año 2030.        

Casi de inmediato, un día después del anuncio estadounidense, He Jiankun, el alto funcionario que preside el Comité Asesor sobre Cambio Climático de China, informó en una conferencia celebrada en Beijing, China, que ese país establecerá un tope absoluto a sus emisiones de CO2 cuando su próximo plan quinquenal entre en vigor en el 2016. De concretarse esta decisión podría ser el punto de giro más sobresaliente en el escenario internacional de cambio climático de los últimos diez años.

Ambas decisiones, a implementarse en un futuro cercano, dan relieve a la idea que la acción -concertada o no- de ambos países dirigida a poner en marcha planes y acciones para mitigar el cambio climático, podría tener un peso extraordinario en la plausibilidad de la construcción de un consenso internacional para establecer un régimen climático de alcance universal, a largo plazo, y drásticamente transformador, que permita preservar un bien común global como el sistema climático.      

Por estas circunstancias las negociaciones que tienen lugar estos días alcanzan una trascendencia mayor, y los aspectos operativos que deben resolverse le agregan un interés adicional. Así los negociadores deberán discutir la implementación plena del segundo período de compromiso del Protocolo de Kioto, que aunque menos visible estos días en el foco de la percepción pública, permite develar la voluntad de los países desarrollados, esto es de aquellos que son parte de ese protocolo, de seguir comprometidos con sus objetivos y aumentar sus metas vinculantes de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.    

Por su parte el Grupo de Trabajo Especial de la Plataforma de Durban para la Acción Mejorada (ADP) deberá continuar con la construcción colectiva, algo lenta hasta aquí, de un texto preliminar del acuerdo que se espera alcanzar en el 2015, incluyendo definiciones sobre sus contenidos, su forma legal y su estructura.

Las sesiones en curso integran los trabajos correspondientes al desarrollo de las agendas de los órganos subsidiarios de carácter técnico de la Convención Marco, el Órgano Subsidiario de Ejecución, y el Órgano Subsidiario de Asesoramiento Científico y Tecnológico, que deben atender -en este cuadragésimo período de sesiones- cuestiones técnicas, científicas, y de implementación que proveen el soporte ulterior para las decisiones políticas claves que están por venir.