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Las contribuciones nacionales y su financiación mediante instrumentos financieros innovadores: los bonos verdes

Boletín N° 14 Ver más

El mercado de bonos verdes, que ha crecido sustancialmente, facilita el flujo de capitales para un desarrollo bajo en emisiones y resiliente al cambio climático, sostienen los analistas de la evolución del mercado de estos instrumentos financieros innovadores.

Los bonos verdes son una nueva clase global de activos. Constituyen una forma de deuda, un título legal, que puede ser comprado y vendido entre partes. Los  mercados de bonos verdes ofrece una inversión líquida, estable, y calificada, de larga duración.

Los bonos verdes tienen la misma forma legal de los bonos pero con un rasgo distintivo. Los ingresos están destinados exclusivamente a proyectos con beneficios ambientales, principalmente, pero no exclusivamente, para la adaptación y la mitigación del cambio climático.

El enunciado de los Principios para los Bonos Verdes (GBP) indica que los recursos provenientes de su emisión deben destinarse a:

  • Energía renovable (incluyendo producción, transmisión, artefactos y productos.
  • Eficiencia energética (inclusive edificios eficientes, almacenamiento de energía, redes inteligentes, y calefacción distrital)
  • Control y prevención de la contaminación (incluyendo tratamiento de aguas servidas, remediación de suelos, reciclado y generación de energía en base a residuos, productos de valor agregado de residuos y remanufactura)
  • Manejo sostenible de recursos naturales vivientes (inclusive agricultura sostenible, pesca, acuacultura, silvicultura y protección biológica de cultivos y riesgo por goteo)
  • Conservación de la biodiversidad acuática y terrestre (incluida la protección de ambientes costeros, marinos y de cuencas)
  • Transporte sostenible (por ejemplo, eléctrico, híbrido; público, ferrocarriles, no motorizado, transporte multi-modal, infraestructura para vehículos de energía limpia y reducción de emisiones)
  • Adaptación al cambio climático (incluyendo sistemas de soporte de información, como observación climática y sistemas de alerta temprana)
  • Gestión sostenible del agua (incluyendo infraestructura sostenible para agua potable y agua dulce; sistemas urbanos de drenaje, gestión de cuencas y mitigación de inundaciones)

Estos principios, elaborados en consulta con inversores y emisores de títulos, tiene el apoyo de 36 de los mayores inversores en títulos de deuda, 28 emisores de bonos, y 59 grandes suscriptores. Para la aplicación de estos principios hay un marco de gobernanza y un Comité Ejecutivo del GBP.[1]

Para los emisores de estos títulos, los bonos representan un medio para acceder al vasto fondo de capital privado administrado por inversores institucionales en títulos de renta fija, que totaliza unos US$100 billones.

El mercado de estos activos está creciendo muy aceleradamente. La emisión de bonos verdes evolucionó desde unos US$3 mil millones en 2012 a unos US$42 mil millones en el 2015.[2]  Según S&P Global, al 1º de noviembre de 2016, las emisiones de bonos verdes sumaban unos US$64,3 mil millones, 1,5 veces superior a las del 2015.[3]

Hasta aquí aproximadamente el 75% de las colocaciones se destinan a financiar proyectos de mitigación, principalmente de aprovechamiento de las energías renovables no convencionales (eólica y solar), eficiencia energética (edificación baja en emisiones, comercial y residencial) y transporte bajo en emisiones.[4]

Aunque la mitigación representa el núcleo principal del mercado de bonos verdes, las emisiones de deuda para adaptación están creciendo paulatinamente. En el 2011 eran casi inexistentes y hoy constituyen el 5% de las emisiones totales de bonos, básicamente emitidos por los municipios.

Los bancos multilaterales de desarrollo también han jugado un papel importante impulsando este mercado de bonos verdes especialmente al invertir en mercados nuevos y emergentes.

Los bonos verdes pueden jugar un papel muy relevante en el financiamiento de los costos de inversión de las acciones de mitigación apropiadas a cada país (NAMA), contribuyendo a levantar las barreras asociadas al acceso al financiamiento, y consecuentemente facilitar la paulatina implementación de las contribuciones determinadas a nivel nacional. Es que la emisión de bonos verdes permitiría el acceso a recursos financieros en un mercado en franca expansión y cuyos tenores se adecuan perfectamente con el tipo de acciones climáticas que hay que poner en marcha.

 

[1] Ver más información en: http://www.icmagroup.org/Regulatory-Policy-and-Market-Practice/green-bonds/membership/

[2] Climate Bonds Initiative, “2015 Green Bond Market Round-up”.

[3] S&P Global, 2016. Green Finance: Scaling Up to Meet the Climate Challenge.

[4] Climate Bonds Initiative, 2016. COP22 Green Bond Directions report.