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La Plataforma de Durban: ambición, ahora y más allá del 2020

Grupo de Trabajo Especial sobre la Plataforma de Durban para una acción reforzada | Segundo período de sesiones | Bonn, 29 de abril a 3 de mayo de 2013 Ver más

Por Hernán Carlino
Especialista en Política Climática
Investigador del Centro de Estudios en Cambio Climático Global - ITDT

 

La secuencia de negociaciones internacionales en cambio climático se inició este año con la reunión del Grupo de Trabajo ad Hoc de la Plataforma de Durban (ADP). La segunda sesión de ese grupo ha tenido lugar en Bonn, Alemania, del 29 de abril al 3 de mayo.

Las negociaciones que se desenvuelven en ese grupo de trabajo constituyen el núcleo duro de la construcción de acuerdos para el diseño y la puesta en vigor de un nuevo régimen climático internacional a partir de 2020, pero también son el ámbito para convenir respecto del nivel de ambición en la mitigación del cambio climático en el período 2013 - 2020 y acerca de los medios para lograrlo.

Este encuentro se realizó en un contexto caracterizado por algunas señales y tendencias que no son precisamente positivas en materia de eficacia en la lucha contra el cambio climático.

Así, el 4 de mayo de 2013, al mediodía, la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera alcanzó las 400 partes por millón (ppm), medida en el Observatorio de Mauna Loa en Hawai; ese es el nivel más alto alcanzado desde el Pleistoceno, es decir, desde hace alrededor de 4 millones de años.[1] Tal como destacara la Secretaria Ejecutiva de la Convención, Christiana Figueres, “con 400 ppm de CO2 en la atmósfera la humanidad ha cruzado un umbral histórico y entrado en una nueva zona de riesgo.”  Los acuerdos para la acción colectiva son por ende más necesarios y urgentes. Es preciso conciliar una respuesta de política de la comunidad internacional que esté a la altura de este desafío e involucrar en la acción colectiva a la comunidad internacional, a los gobiernos, a los actores económicos y también a los ciudadanos, que sufren los impactos del cambio climático y deberán participar de las transformaciones imprescindibles para mitigarlo.

Otro indicio desfavorable, en un orden completamente distinto de cosas, es que en abril de este año el Parlamento Europeo rechazó un intento de robustecer el Sistema Europeo de Comercio de Emisiones y los precios de la tonelada de carbono, ya bajos, se desplomaron, poniendo en riesgo la naciente red de comercio global de carbono. Los datos revelados por la Comisión Europea, en tanto, muestran que los permisos de emisiones no onerosos, concedidos en los últimos cinco años a los productores de acero, cemento, vidrio, y de otras industrias pesadas en la Unión Europea, excedieron sus emisiones en alrededor de 300 millones de toneladas, lo que explica en parte la sobreoferta en el mercado de carbono. La discusión sobre los méritos de intervenir en los mercados para sostener los precios de la tonelada de carbono evocan las preocupaciones por la competividad inter-regional en condiciones de regulaciones diferenciadas. También se vinculan con los impactos de la crisis del 2008-9 sobre las economías desarrolladas, la incertidumbre en la eurozona y la morosa recuperación económica en los Estados Unidos, que hace que los decisores políticos en los países avanzados pareciera que prefieran esperar a que los fundamentos de las economías estén de vuelta en marcha, antes de promover mayores esfuerzos por combatir el cambio climático.

De modo que, las negociaciones en el ADP son claves para encauzar los esfuerzos internacionales en torno de un acuerdo climático global a la vez que motorizar una acción climática incrementada ahora y hasta el 2020.     

En esta dirección la reunión del ADP que ha tenido lugar en Bonn ha permitido que los países intercambiaran ideas, establecieran posiciones iniciales y dieran cuenta de sus aspiraciones tras la Cumbre del Clima celebrada en Doha en diciembre del 2012, que estableciera el calendario para avanzar en la adopción de un nuevo acuerdo internacional jurídicamente vinculante para el año 2015.

Debe recordarse, asimismo, que el Grupo de la Plataforma de Durban opera simultáneamente a través de dos ejes interrelacionados de discusión: el primero está centrado en la negociación de un nuevo acuerdo internacional sobre cambio climático, en el que se ha acordado que deberán participar todos los países, desarrollados y en desarrollo, acuerdo que debería adoptarse en 2015, con entrada en vigor a partir de 2020; y, el segundo eje, dedicado a la identificación de opciones para incrementar el nivel de ambición en

la reducción de emisiones desde ahora hasta el 2020, con objeto de cerrar la brecha de emisiones y mantener el objetivo que el incremento de la temperatura media del planeta  no exceda los 2ºC.

La articulación entre ambos ejes de discusión es, no obstante, muy robusta, pues el logro de un acuerdo exitoso en el 2015 dependerá muy fuertemente de que se haya podido avanzar en achicar la brecha de emisiones. Esa brecha preocupa en particular a los países que están sufriendo impactos severos y a los países particularmente vulnerables, por lo que, si bien la discusión por separado permite enfocar las negociaciones, está claro que un número importante de países considera como una precondición para un acuerdo en 2015 que se hayan alcanzado también acuerdos sobre como reducir sustantivamente la brecha de emisiones que separa las promesas hechas por los países que deben liderar el proceso y los umbrales mínimos de reducciones que es preciso alcanzar según lo establece la ciencia.     

Se esperaba que en esta segunda reunión del Grupo, las partes pudieran progresar hacia una discusión conceptual más orientada a los aspectos sustantivos del acuerdo que se espera lograr en el 2015 y adoptar a la vez un abordaje práctico y orientado a resultados sobre como robustecer la ambición en la mitigación antes del 2020. Este trabajo debe servir como insumo para alimentar un texto de negociación que sea considerada ya en el 2014.

En consecuencia, también era preciso que la reunión permitiera compilar propuestas concretas tanto sobre aquellos componentes claves que el acuerdo en el 2015 debiera contener como sectores en los cuales las acciones de mitigación puedan emprenderse precisamente antes del 2020.   

La primera parte de las sesiones estuvo estructurada en torno de una serie de mesas redondas y tres talleres, con la participación de expertos y actores involucrados para colaborar con las deliberaciones de las partes.

En este sentido los países, en particular los países en desarrollo, dieron en la reunión numerosos ejemplos de los esfuerzos que están desarrollando para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, y parecieron de este modo reafirmar en la práctica su voluntad de contribuir a la acción colectiva.

Asimismo, en lo que concierne a las acciones de mitigación y a as políticas que puedan promoverlas eficazmente, las propuestas presentadas por las partes incluyeron la cuestión de la eficiencia energética, las energías renovables, el tratamiento de los subsidios a los combustibles fósiles y de los hidrofluorocarbonos, así como el papel que puedan desempeñar -en el proceso dirigido a la mitigación- la reducción de las emisiones de  la deforestación y la degradación de los bosques y otras actividades relacionadas con el uso de la tierra

La reunión incluyó, como se mencionara, tres talleres sobre temas considerados claves para el avance de las negociaciones. En esos talleres se trató de facilitar diálogo entre los representantes de las partes, los numerosos observadores y los expertos que aportaron sus juicios y experiencias en los temas tratados.

El primero de los talleres se dedicó a considerar el ámbito, estructura y diseño de un acuerdo a alcanzar en el 2015, incluyendo cuestiones claves como el tratamiento de la mitigación y la adaptación, las cuestiones relativas a los medios de implementación como la provisión de recursos financieros y tecnológicos y las modalidades para asegurar la transparencia y la plena aplicación del plexo de principios de la Convención en el nuevo instrumento, en particular el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas y capacidades respectivas y el de equidad.

Los otros dos talleres versaron sobre oportunidades para el desarrollo bajo en emisiones y la alternativas para la mitigación y la adaptación en el uso de la tierra. En rigor, esta fue la primera vez que el ADP atendió la cuestión de las oportunidades emergentes para la mitigación relacionadas con el uso de la tierra, que representan algo menos de un tercio de las emisiones totales, y se pudo observar en las deliberaciones que las perspectivas en esta materia difieren entre las partes incluso al punto que algunas prefieren directamente no considerar esta cuestión.    

Finalmente, un asunto que fue objeto de particular atención en ambos carriles de negociación, fue lo referido a los medios de implementación: financiamiento, transferencia de tecnología y fortalecimiento de capacidades.

Como en numerosas ocasiones anteriores, varios países en desarrollo expresaron su frustración respecto de los escasos avances logrados en esta materia señalando, que los países desarrollados no están cumpliendo con sus compromisos adquiridos y que el Fondo Verde para el Clima aún no ha conseguido constituirse en un vehículo eficaz para canalizar y movilizar recursos para el financiamiento climático. Los países desarrollados, a su turno, observaron que la estructura institucional creada en Cancún para el financiamiento climático requiere aún mayor elaboración y que también es preciso desarrollar los apropiados arreglos institucionales en los propios países en desarrollo para administrar, asignar eficientemente y dar cuenta del uso que darán a los recursos climáticos que le habrán de corresponder.

Estas conversaciones iniciales en el marco del ADP fueron constructivas y, de modo general, las deliberaciones estuvieron caracterizadas por un tono positivo, que tal vez pueda contribuir a que muy próximamente en Bonn, a principios de junio, pueda consolidarse el progreso alcanzado en la segunda sesión del ADP ya transcurrida, ya que el tiempo remanente para construir y acordar se va reduciendo.