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En los próximos meses se deberá acelerar el ritmo de las negociaciones para alcanzar un acuerdo universal en París

Culminaron las sesiones de los Órganos Subsidiarios Ver más

Por Hernán Carlino

Especialista en Política Climática. Coordinador del Centro de Estudios en Cambio Climático Global - FTDT

La sesiones de los órganos subsidiarios de la Convención culminaron el jueves 11 de mayo en Bonn con expectativas, optimismo y una cuidadosa ponderación de la ardua tarea que queda por delante en los próximos  meses.

Al cierre de las sesiones del Grupo de Trabajo Especial de la Plataforma de Durban para la Acción Reforzada (ADP), los gobiernos dejaron claras sus expectativas respecto de la necesidad de la aceleración de las labores de discusión y elaboración de textos -para los próximos meses de trabajo-, al solicitar a los copresidentes del grupo que pusieran sobre la mesa de negociación un texto ya hacia mediados de julio; ese texto debiera empezar a dar forma al acuerdo de París, así como al conjunto de decisiones de la Conferencia de las Partes que complementen ese instrumento y contribuyan a detallar las modalidades del acuerdo.

El optimismo en estas sesiones ha estado vinculado, por una parte, a la atmosfera constructiva en la negociación, pese a las dificultades que planteaba, en particular, la búsqueda de consensos en torno a los elementos centrales del acuerdo que se espera construir y las múltiples perspectivas que es necesario conciliar. Es que el acuerdo debe abarcar con equilibrio, coherencia y enjundia, un plexo de asuntos trascendentes y complejos: la mitigación, la adaptación, las perdidas y los daños, el financiamiento, la transferencia de tecnología, el fortalecimiento de capacidades, y el modo en que cada uno de esos asuntos se subdividen a la vez que se interrelacionan.

Por otra parte, el optimismo también va asociado a la constatación del vigoroso y difundido impulso para la acción climática -más allá del ámbito estricto de lo comprometido directamente por el régimen climático en vigor-, que se nutre sustancialmente, de los esfuerzos de los actores territoriales, desde ciudades, a municipios pequeños, a estados y provincias, o de actores no estatales, como empresas y organizaciones no gubernamentales. Algunas de esas iniciativas y acciones ya concretadas están siendo reflejadas en el portal de NAZCA, lanzado en Lima, en la última Conferencia de las Partes.

La ponderación, a veces implícita, a veces enunciada, del exigente territorio que queda por recorrer en la negociación, se verifica en la multiplicación de reuniones preparatorias del más alto nivel, y también en el plano técnico, en la búsqueda de consensos en ámbitos diversos, en la ampliación de las sesiones ya decidida, para dar más espacio a las deliberaciones, y la repetida invocación a la necesidad de redoblar el esfuerzo para que esta vez no haya tropiezos.

Queda por dilucidar si por debajo del texto, o en sus implicaciones, será posible que los negociadores sean capaces de encontrar la articulación equilibrada de los atributos centrales de la acción cooperativa contra el cambio climático decidida en el ámbito multilateral: la equidad, el impulso transformador, la eficiencia, el rigor normativo, y el estímulo adecuado para los que deben partir de situaciones más desventajosas, el reconocimiento de las diferencias, la adhesión a los principios, el pragmatismo, y la capacidad de asegurar la participación, para que el acuerdo sea sostenible en el tiempo y mejore las condiciones de vida en el planeta y contribuya a evitar su degradación irreversible.