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El Estadio Nacional de Varsovia, un escenario agonal

Las sesiones de Varsovia 2013, conversaciones de cara a un futuro acuerdo (parte 1) Ver más


El presente artículo forma parte de una serie especial, seleccionada por la Plataforma Finanzas Carbono, y orientada a analizar los avances de las negociaciones de la COP 19 en Varsovia.

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Por Hernán Carlino
Especialista en Política Climática
Investigador del Centro de Estudios en Cambio Climático Global - ITDT

 

Concluyó la reunión de Varsovia sobre cambio climático: un acuerdo limitado sobre los procesos, diferencias en la ambición, divergencias evidentes y estrechamiento de los plazos para construir consensos. 

Las negociaciones en Varsovia se concentraron, como estaba previsto, en la implementación de los acuerdos alcanzados en las  sesiones previas, incluyendo muy especialmente la prosecución de los trabajos del Grupo Ad Hoc de la Plataforma de Durban sobre la Acción Mejorada.

No hubo desvío, entonces, respecto de lo planeado, aunque los resultados alcanzados dejaron a numerosas Partes insatisfechas y los textos adoptados revelan algunos indicios de visiones conflictivas sobre el curso de acción deseable y acerca de los tiempos para desarrollar los procesos que permitan alcanzar resultados sustantivos.

En una reunión que, luego de dos semanas casi ininterrumpidas de negociaciones, las cuales generalmente terminaron bien entrada la madrugada, necesitó incluso extenderse 27 horas más allá de su límite estipulado, se pudo finalmente adoptar una decisión en el marco de la Plataforma de Durban que invita a las Partes a iniciar o intensificar, según el caso, la preparación en el nivel nacional para determinar las contribuciones que habrá de hacer cada Parte al esfuerzo colectivo, a la vez que se resuelve acelerar la implementación plena del Plan de Acción de Bali y se pone énfasis en la ambición en la acción para el período hasta el 2020.

Uno de los puntos clave de esta sesión de negociación era, precisamente, que se avanzara resueltamente en los componentes claves que permitan alcanzar un acuerdo en el 2015 y en los medios para aumentar significativamente la ambición en la mitigación en el período que corre hasta el año 2020.

En cambio, el acuerdo alcanzado en Varsovia es de alcance sólo parcial, y por la Decisión sobre Avanzar ulteriormente la Plataforma de Durban,  se invita a las Partes a “iniciar o intensificar la preparación doméstica para las contribuciones establecidas nacionalmente que se proponen hacer en el contexto de la adopción de un protocolo, otro instrumento legal, o un resultado acordado con fuerza legal bajo la Convención que sea aplicable a todas las Partes, […] y a comunicar esas contribuciones establecidas con anticipación a la vigésima primera sesión de la Conferencia de las Partes (hacia el primer trimestre de 2015 para las Partes que resuelvan hacerlo) de manera tal que se facilite la claridad, transparencia y entendimiento de las contribuciones propuestas, sin prejuicio de la naturaleza legal de esas contribuciones”. [1]

Se entiende que ese proceso de preparación y la determinación de las contribuciones es esencial para alcanzar un acuerdo global en Paris a fines del 2015, para lo cual se suponía que Varsovia haría un aporte sustantivo estableciendo los cimientos de ese acuerdo.

Además, esta misma decisión le requiere “al Grupo de Trabajo Ad Hoc de la Plataforma de Durban sobre la Acción mejorada que elabore ulteriormente, comenzando en su primera sesión del 2014, los elementos para un texto borrador de negociación, tomando en consideración su trabajo, incluyendo en otros, sobre mitigación, adaptación, financiamiento, desarrollo y transferencia tecnológica, y fortalecimiento de capacidades y transparencia de la acción y del soporte [para esta]”.[2]

Las Partes también adoptaron otras numerosas decisiones, entre ellas una que establece el Mecanismo Internacional de Varsovia sobre Pérdidas y Daños asociados con los Impactos del Cambio Climático, que fuera objeto de intensos debates, ya que esta cuestión constituye uno de los ejes de las propuestas que realizan los Países Menos Desarrollados y los Estados Insulares en Desarrollo, y, en general, los países que son particularmente vulnerables a los impactos del cambio climático, los eventos climáticos extremos y a los eventos de lenta gestación.

Asimismo se pone en vigor  el “Marco de Varsovia para REDD+”, que incluye un plexo de decisiones sobre financiamiento para REDD, algunos arreglos institucionales y avances en cuestiones metodológicas, que se ve estimulado por el compromiso de aportar unos 280 millones de dólares que realizaran los Estados Unidos, Noruega y el Reino Unido.  

La reunión convocó, como ya es costumbre, a numerosos participantes, más de 8300 personas, incluyendo entre los participantes a integrantes de las delegaciones de las Partes (algo más de 4 mil), un número algo inferior de representantes de organismos y agencias de Naciones Unidas, de organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales  (3695), de los que el mayor aporte fue el constituido por los observadores de las organizaciones no gubernamentales (3031) y una nutrida presencia de  los medios (658).

 

 




[1] Traducción del autor

[2] Traducción del autor