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#COP20: La primera semana de negociaciones Cumbre Climatica de Lima


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El presente artículo forma parte de una serie especial, seleccionada por la Plataforma Finanzas Carbono, y orientada a analizar los avances de las negociaciones de la COP 20 en Lima, Perú.

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Por Verónica Gutman

Investigadora del Centro de Estudios en Cambio Climático Global - FTDT

 

Ha transcurrido la primera semana de la vigésima Conferencia de las Partes (COP 20) de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y la décima Conferencia de las Partes en calidad de Reunión de las Partes del Protocolo de Kioto (CMP 10) en Lima, Perú, con múltiples negociaciones en marcha sobre una diversidad de temas complejos e importantes.

El objetivo último de esta COP es poder negociar el borrador de un acuerdo global que pueda ser aprobado en la COP 21 que se celebrará en París en 2015. Este acuerdo apunta a incluir a los países en desarrollo en el esfuerzo mundial de mitigación, lo que involucra a los países de América Latina; también a darle a la adaptación un lugar relevante en el régimen climático internacional y asegurar que el financiamiento climático, nuevo y adicional, se constituya en un medio de implementación eficaz y permita hacer posibles los esfuerzos nacionales de adaptación y mitigación.

Para ello, se ha buscado avanzar en la definición de Contribuciones Previstas y Determinadas a nivel Nacional (INDC por sus siglas en inglés), es decir, propuestas sobre la ambición de mitigación que cada país “se compromete” a alcanzar a nivel nacional hacia el año 2020. Las INDC deben procurar cerrar la “brecha de emisiones” para no sobrepasar los 2 °C de aumento de temperatura.

En esta primera semana de negociaciones diferentes asuntos relacionados se han tratado en múltiples espacios de negociación: plenarios, grupos de contacto y consultas informales en el marco de la COP, CMP, el Grupo de Trabajo Especial sobre la Plataforma de Durban para la Acción Mejorada (ADP) y los Órganos Subsidiarios de Ejecución (SBI) y de Asesoramiento Científico y Tecnológico (SBSTA). También se ha desarrollado una completa agenda de eventos paralelos (side events) sobre diversas temáticas.

En sesiones paralelas se han tratado temas diversos, observándose disensos sobre numerosas cuestiones relacionadas esencialmente con la mitigación, la adaptación, el financiamiento y la “diferenciación” entre países desarrollados y en desarrollo.

 

Mitigación

Ha tenido lugar en estos días una discusión fundamental sobre la forma que deben adoptar las reducciones de emisiones que llevará adelante cada país luego de 2020. El enfoque más eficaz desde un punto de vista ambiental sería definir “compromisos” cuantitativos para cada país, determinados en función de un objetivo global de mitigación que permita no sobrepasar los 2 °C de aumento de temperatura. Sin embargo, a nivel político sólo está siendo posible avanzar en la definición de “contribuciones” nacionales voluntarias de mitigación (las ya mencionadas INDC).

Varios países en desarrollo, como Sudáfrica y Brasil, han sostenido que las INDC deben incluir la mitigación, así como la adaptación y los medios de implementación (MOI). En cambio, los países desarrollados han expresada su visión que las INDC se relacionen sólo con la mitigación.

 

Adaptación

Algunos países en desarrollo como el Grupo de Países Menos Avanzados (PMA) y el Grupo Africano están promoviendo la definición de un objetivo global de adaptación. Esta posibilidad ha despertado rechazos de algunos países desarrollados.

Cabe destacar el relativo consenso que se ha logrado en torno al “logro de paridad” en el tratamiento de la mitigación y la adaptación, aceptando que ambas problemáticas revistan igual urgencia.

 

Financiamiento

Se han discutido cuestiones complejas y políticamente relevantes relacionadas con la magnitud que debiera alcanzar el financiamiento climático, la forma que debiera adoptar (rol del financiamiento público y privado), cómo se hará efectivo hasta el 2020, cuáles debieran ser las fuentes de financiamiento y cuáles las prioridades y criterios para la asignación de los recursos.

 

Diferenciación

Ha habido posiciones especialmente divergentes en materia de “diferenciación”, tanto en términos de esfuerzos de mitigación (contribuciones o compromisos) como en cuanto al financiamiento.

En materia de mitigación, los países en desarrollo, liderados por el PMA, Sudáfrica, India, Brasil, Argentina, Venezuela, Jordania, Cuba y Bolivia, han abogado porque se considere de manera diferente sus contribuciones nacionales (INDC) respecto de aquéllas de los países desarrollados, sobre la base de las responsabilidades comunes pero diferenciadas. En particular, los PMA están impulsando la conformación de dos Anexos, uno para las Partes que asuman metas cuantificadas de reducción de emisiones en toda la economía y otro para aquéllas que asuman otras formas de compromisos.

En este aspecto, Brasil está impulsando el concepto dinámico de “diferenciación concéntrica”: situar en el centro las obligaciones de los países desarrollados y, en círculos exteriores, aquéllas de los países en desarrollo.

Los países desarrollados, por su parte, liderados por Australia, Nueva Zelanda, Japón, Estados Unidos, Suiza y Canadá, se oponen a un enfoque “binario” en materia de compromisos que distinga entre países desarrollados y en desarrollo. La Unión Europea ha abogado expresamente por impulsar un texto que refleje que eventualmente todas las Partes asumirán metas cuantificadas de reducción de emisiones para toda su economía.

En cuanto a la operacionalización de los compromisos o contribuciones, la Unión Europea impulsó un enfoque por el cual todas las Partes deberían comunicar compromisos incondicionales con la posibilidad de que los más vulnerables también envíen acciones que dependan de la existencia de apoyo.

Para Estados Unidos y Australia, cada país debería elaborar un esquema de las acciones que pretende realizar (algo así como un “plan de trabajo”) de modo tal cumplir con sus compromisos, enviando a la Convención notificaciones periódicas sobre la implementación así como revisiones orientadas a mejorar los compromisos.

En contraposición, Bolivia ha defendido la definición de compromisos basados en un presupuesto de carbono mundial, dividido entre las Partes en función de su responsabilidad histórica, su huella ambiental, su nivel de desarrollo y sus capacidades. Mientras que Australia y Nueva Zelanda se oponen a esta propuesta, Brasil cree que será difícil lograr acuerdo sobre criterios para establecer presupuestos de carbono.

En lo que respecta al financiamiento, los países desarrollados, liderados por Japón y la Unión Europea, han abogado por alentar “a todas las partes que estén en condiciones de hacerlo” a que brinden financiamiento, lo que incluiría, a priori, a algunos países en desarrollo. El argumento de la Unión Europea ha estado basado en el crecimiento de los niveles de prosperidad y las emisiones de GEI en algunos países en desarrollo, lo que hace que hoy algunos de ellos sean más prósperos que algunos Estados miembros de la Unión Europea.

En oposición, los países en desarrollo, liderados por el G-77/China, India, China, Colombia, Brasil y Singapur, han rechazado esta propuesta, solicitando que se haga referencia al liderazgo de los países desarrollados en esta materia en el marco de la Convención. 

 

Síntesis

Aunque no pueda hacerse un balance a mitad de camino, debe mencionarse que las cuestiones que están siendo negociadas son complejas, tanto técnica como políticamente, y la construcción de consensos no ha avanzado cuando todavía quedan aspectos cruciales en los que la diferencia que separa las posiciones de países desarrollados y en desarrollo es todavía amplia. Para algunos delegados los avances logrados hasta aquí, especialmente en el marco del ADP, están siendo insuficientes. Sin embargo, queda aún una semana de negociaciones intensas, y la presencia de decisores políticos de alto nivel, que puedan contribuir a acercar las posiciones en puntos claves, permite esperar avances en dirección de un acuerdo en el 2015 que sea equilibrado, justo y eficaz para enfrentar el cambio climatico con la urgencia, la decisión y la cooperación que ese desafío reclama.