Regístrate
Inicio > Anuncios > #COP19 | La configuración de un acuerdo en Varsovia de cara al 2015

Anuncios

#COP19 | La configuración de un acuerdo en Varsovia de cara al 2015

Visiones diferentes en el Grupo de Trabajo sobre la Plataforma de Durban para la Acción mejorada y la Economía de la Mitigación Ver más


El presente artículo forma parte de una serie especial, seleccionada por la Plataforma Finanzas Carbono, y orientada a analizar los avances de las negociaciones de la COP 19 en Varsovia.

Acceda a la página especial haciendo click AQUÍ.

 

Por Hernán Carlino
Especialista en Política Climática
Investigador del Centro de Estudios en Cambio Climático Global - ITDT

 

En buena parte de los apuntes sobre esta Conferencia que se fueron publicando hicimos frecuente referencia a la acción y a la necesidad –urgente- de hacer.  El martes adelantamos que un párrafo del texto que esta siendo negociado bajo la Plataforma de Durban para la acción mejorada podía ser objeto de controversias en ese grupo de trabajo. Es lo que estaba efectivamente ocurriendo en estas horas. El párrafo 9, que invita a los países a intensificar la elaboración nacional de compromisos, en el contexto de un acuerdo en el 2015, en materia de mitigación, adaptación, financiamiento, desarrollo y transferencia de tecnología, y fortalecimiento de capacidades, ha sido cuestionado por el grupo de países que negocian conjuntamente bajo la denominación de “países que piensan similar” (una traducción libre de like-minded countries), que proponen simplemente eliminar ese párrafo.

Debe entenderse que la preocupación de esos países se centra principalmente en la cuestión de asumir compromisos para la mitigación, esto es para acciones de mitigación, y también que el texto no distingue entre países desarrollados y en desarrollo.

Sin embargo, cual es la preocupación en torno de las acciones de mitigación y por que razón los países en desarrollo deberían evaluar cuidadosamente esas acciones?

Un artículo de Nicholas Stern y Cristiana Figueres publicado ayer en The Guardian, analiza el momento para la acción y sugiere que la voluntad de actuar esta creciendo, por razones que se vinculan fuertemente no solo con los beneficios ambientales, sino con otros asociados con la energía, la seguridad y la gobernanza.

Los autores sostienen que hay ventajas económicas fuertes que resultan de actuar, mas allá de la fundamental que consiste en reducir radicalmente las consecuencias del cambio climático. Entre esas ventajas merece mencionarse que, como consecuencia de la transición a una economía baja en emisiones, se promueve el crecimiento económico y se crean nuevas oportunidades de empleo, por ejemplo mediante nuevas inversiones en el sector de las energías renovables.

En rigor, el conocimiento de la experiencia sobre las olas de cambio tecnológico ocurridas en el pasado indica que los periodos de intensa creatividad e innovación pueden provocar transformaciones profundas no solo de los modos de producción sino también y, sobre todo, de los patrones de consumo. Según los autores mencionados estamos en presencia de una nueva revolución energética y, esencialmente, tecnológica, que esta consolidándose muy rápidamente, a pesar de las señales relativamente poco claras que puedan estar generándose.

Así, desde 2009, los costos de muchas de las fuentes de energías renovables, o mas precisamente, los costos de las tecnologías que hacen posible su puesta en valor, han caído a niveles record, provocando un boom en las tecnologías bajas en carbono tales como la eólica o la solar. Como consecuencia, en 2012 se alcanzo un récord de unos 115 gigawatts de nueva capacidad instalada en energías renovables a escala global.

Por otra parte, desde una perspectiva publica, para los países en desarrollo es necesario considerar que la mitigación del cambio climático no solo refiere a la reducción de las emisiones que provienen del actual perfil productivo y energético, sino, especialmente, de las decisiones dirigidas a elegir entre la adopción de las mismas tecnologías ya instaladas, sin introducir mas cambio tecnológico que el asociado a las mejoras de eficiencia, o una decisión de adoptar nuevas tecnologías orientadas a fuentes renovables, facilitando la transición a una economía mas verde y, a la vez, resiliente al cambio climático. Como en la mayoría de los casos, el crecimiento debiera motorizar las mejoras en las condiciones de bienestar, es preciso seguir creciendo y para ello es preciso expandir la infraestructura energética, de transporte y de comunicaciones.     

Desde la perspectiva privada, mitigar el cambio climático puede tener diversas motivaciones relacionadas con la necesidad de garantizar el acceso al financiamiento, la introducción de innovaciones que permitan sostener la competitividad, la preservación de valor de los activos empresarios, y sobre todo, aunque solo incipientemente aun, minimizar los riesgos para los inversores y los accionistas, redirigiendo el capital invertido dejando de lado las opciones intensivas en carbono, para evitar que puedan quedar expuestas a la futura normativa nacional e internacional y se alienen con la seguridad climática.

Estas consideraciones son parte inicial de un análisis que los distintos países están empezando a llevar a cabo, muy frecuentemente, con independencia de lo que pudieran ser eventuales compromisos internacionales de mitigación para poder estar en condiciones de adoptar un sendero de crecimiento sostenible con base en decisiones informadas.