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Comienza hoy la Cumbre Climática en Varsovia

La COP19 / CMP9 se realiza en Polonia entre los días 11 y 22 de noviembre Ver más

 


El presente artículo forma parte de una serie especial, seleccionada por la Plataforma Finanzas Carbono, y orientada a analizar los avances de las negociaciones de la COP 19 en Varsovia.

 

 

Por Hernán Carlino
Especialista en Política Climática
Investigador del Centro de Estudios en Cambio Climático Global - ITDT

 

 

“Las emisiones de gases de efecto invernadero deben alcanzar su máximo en esta década, y luego declinar hasta unas emisiones netas iguales a cero, hacia la segunda mitad del siglo. Tenemos el dinero y la tecnología, el conocimiento y los nuevos modelos económicos para concretar esta tarea oportunamente. Estos próximos dos años son críticos para actuar más rápido en materia climática” 

Con estas palabras, la Secretaría Ejecutiva de la Convención, Christiana Figueres, prologaba la nueva instancia de negociación en materia de cambio climático que se abre hoy. 

Efectivamente, a partir de hoy, y durante dos semanas, casi doscientos países se reunirán en Varsovia, Polonia, para las sesiones anuales de la Convención Marco de la Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 19). También se lleva a cabo en simultáneo el Encuentro de las Partes del Protocolo de Kyoto (CMP 9).

Los principales temas a seguir durante la conferencia incluyen, entre otros, los siguientes asuntos:

  • Financiamiento climático
  • REDD+
  • La naturaleza de los acuerdos a lograrse en el 2015
  • La ambición para la acción en materia de mitigación, hasta el 2020, y más allá
  • Pérdidas y daños

La que se inicia hoy será una reunión fuertemente influida por la necesidad de empezar a explorar coincidencias de cara al futuro y, a la vez, empezar a redactar textos, que negociados, revisados y vueltos a revisar, permitan sentar las bases de un acuerdo sobre el futuro régimen climático, que debiera acordarse en el 2015 y empezar a ser aplicado por todos los países a partir del 2020.

Por ende, y aunque hay expectativas sobre la evolución de algunos temas, que permita tener indicios sobre la verdadera voluntad negociadora de las partes, no puede esperarse que haya anuncios de avances resonantes. Mas bien se espera, en el mejor de los casos, días laboriosos y contrastes francos de posiciones.

Había expectativas, además, que esta sesión de negociaciones quede como la cumbre del financiamiento climático, reflejando la relevancia que el tema del financiamiento adquiere de modo general para los países en desarrollo, como medio de implementación, y como catalizador de acciones para enfrentar el cambio climático, sean en el ámbito de la adaptación como en el de la mitigación.

En este sentido, se espera que se establezcan las bases para concretar la plena operacionalización del Fondo Verde para el Clima (FVC) y se asegure una robusta capitalización de la entidad durante el 2014.

Las decisiones en Varsovia deberán hacer plenamente operacional no sólo el FVC; también deberán abarcar el nuevo y abarcador soporte institucional para los países en desarrollo que bajo la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, se ha establecido en materia de financiamiento, adaptación y tecnología. Estos son el ya mencionado FVC, el Mecanismo tecnológico y el Comité de Adaptación, que fueron acordados  en Cancún en el 2010.

La COP19 y la CMP 9 también pueden urgir la ratificación del segundo período de compromiso del Protocolo de Kyoto acordado en Doha el pasado año.    

Como un anticipo de lo que puede esperarse, las reuniones informales del alto nivel, que se llevaron a cabo también en Varsovia, a principios de octubre pasado, con la presencia de alrededor de 40 ministros y sus representantes –una reunión preparatoria que permite allanar el camino para que el presidente de la Conferencia pueda evaluar el ánimo negociador de los países que integran los principales bloques de negociación-, dieron como resultado el énfasis en algunos temas mayores.

Las conclusiones de esas reuniones preparatorias, elaboradas por el Presidente entrante de la Conferencia, pusieron particular énfasis en la participación del sector privado, ya que en un diálogo con representantes de ese sector, los representantes de los sectores productivos  destacaron la necesidad de establecer un marco regulatorio simple, estable y predecible, que provea claridad y una perspectiva de largo plazo, permitiendo a las empresas desarrollar acciones a gran escala, en el contexto del desarrollo sostenible.  Ese diálogo también atendió cuestiones tales como la necesidad de desarrollar acciones de abajo arriba (bottom up), aunque los ministros dejaron constancia de la importancia de inscribir esas acciones en el contexto del presupuesto global de carbono así como de los presupuestos nacionales de emisiones que pueden ser descargadas a la atmósfera, según el conocimiento científico disponible, sin causar daños irreversibles a los ecosistemas.

La reunión preparatoria también se dedicó a considerar cuestiones como la naturaleza del nuevo acuerdo que se espera lograr, que se prevé pueda ser un núcleo de texto simple que abarque las cuestiones claves, y que pueda ser acompañado de futuras decisiones para su implementación. Los ministros presentes enfatizaron que el aspecto clave en el éxito de un nuevo acuerdo como el que se busca es la participación de todos los países (participación universal o global) en el contexto de los principios de la Convención. Se reconoció que el conjunto de acuerdos del 2015 debe basarse en las instituciones existentes, para evitar la duplicación de funciones, mientras se destacó que las acciones de mitigación impulsadas nacionalmente deberían constituir las bases de los compromisos post 2020, si bien algunos ministros pusieron énfasis en la importancia de un acuerdo marco que, de arriba abajo organiza los esfuerzos destinados a evitar la brecha de emisiones, entre lo que los países prometen hacer y lo que es necesario hacer para evitar que la temperatura media de la superficie de la tierra suba más allá de 2º centígrados.

También se consideraron otras cuestiones relevantes entre ellas las concernientes a Pérdidas y Daños, un asunto que surgiera como un reclamo de los países particularmente vulnerables, los grupos de países menos desarrollados y aquellos más expuestos a los impactos del cambio climático. En este sentido empiezan a aparecer algunas áreas de convergencia de miradas, que incluyen la consideración de los vínculos entre mitigación, adaptación y pérdidas y daños, la necesidad de avanzar en el entendimiento colectivo acerca de lo que este concepto puede implicar políticamente, y la necesidad concurrente de fortalecer el soporte financiero y tecnológico para proveer asistencia a los países más vulnerables.

En materia de REDD+, este año, a diferencia de lo sucedido en otros asuntos, se ha registrado unos avances considerables que debieran reflejarse en materia de financiamiento, en particular en un programa de financiamiento sobre la base de resultados, en cuestiones metodológicas relacionadas con la medición el reporte y la verificación de actividades REDD plus y de sistemas nacionales de monitoreo de bosques, así como el progreso de un programa de coordinación de actividades para el apoyo en la ejecución de actividades de mitigación de países en desarrollo en el sector forestal.

Hay asimismo, numerosos otros asuntos que se tratarán estos días en un contexto de esperanza y urgencia, de incertidumbre sobre el futuro y de voluntad de hacer, en la que los esfuerzos coordinados debieran prevalecer sobre la mirada estrecha del privilegio de las ventajas de corto plazo.