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Antes del inicio de la Conferencia de las Partes de Lima, la COP 20, se presentó el Informe 2014 sobre “La disparidad en las Emisiones”


Es la quinta edición de este informe, elaborado por el PNUMA Ver más


El presente artículo forma parte de una serie especial, seleccionada por la Plataforma Finanzas Carbono, y orientada a analizar los avances de las negociaciones de la COP 20 en Lima, Perú.

Acceda a la página especial haciendo click AQUÍ.

 

Por Hernán Carlino
Especialista en Política Climática
Investigador del Centro de Estudios en Cambio Climático Global - FTDT

 

“En las condiciones actuales, en las que se ha avanzado poco en el desarrollo y la aplicación de políticas sobre el clima, las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero podrían aumentar hasta las 87 Gt de dióxido de carbono equivalente (CO2e) de aquí a 2050, muy por encima de los límites considerados seguros” afirmó el Director Ejecutivo del PNUMA al presentar el informe, que fue difundido inicialmente en Washington, Berlín, Bruselas, Ciudad de México y Nueva Delhi.

 

 

El Programa de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente (PNUMA) hizo público el 19 de noviembre último su Informe sobre la Disparidad en las Emisiones de 2014[1], antes de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que se celebrará en Lima (Perú).

Desde 2010, el PNUMA ha facilitado el desarrollo de un análisis anual independiente de las promesas y compromisos que los países han hecho en dirección de la mitigación del cambio climático mediante la elaboración de un informe acerca de la disparidad en las emisiones. Estos reportes se han convertido en una fuente muy valiosa de información acerca de la posibilidad que tienen la comunidad internacional de cumplir con el logro de la meta acordada de evitar que el incremento de la temperatura media vaya más allá de los 2º centígrados.  Los reportes evalúan si, suponiendo la plena ejecución de los compromisos formulados por los países,  estos son consistentes con un abordaje costo eficiente que permita mantener el calentamiento global medio por debajo de 2º C, por comparación con los niveles pre-industriales .

Con el inicio de la COP 20 ya inminente en Lima, para la última ronda de negociaciones a plena escala previa a lograr un acuerdo climático global, esta quinta edición del reporte delinea los senderos para las reducciones que son necesarias para limitar el calentamiento global en este siglo.

El Informe, la quinta edición de la serie elaborada por el PNUMA,  examina si los compromisos adquiridos por los países están encaminados a cumplir la meta de mantenerse por debajo del umbral de los 2º C ya acordada internacionalmente por las países. La disparidad en las emisiones se define como la diferencia entre los niveles de emisiones estimados entre 2025 y 2030 en función de los objetivos climáticos a lograr y los niveles de emisiones esperados si se cumplen los compromisos y las obligaciones hechas públicas por los países.

El Informe sostiene que, desde 1990, las emisiones de gases de efecto invernadero han aumentado en más de un 45%. Para que sea entonces factible mantenerse por debajo del umbral de los 2º C, el nivel de emisiones globales de gases de efecto invernadero debe descender en al menos un 15% antes de 2030 (con respecto al nivel de 2010), y situarse, como mínimo, en un 50% menos antes de 2050 para, en última instancia, reducirse a cero.

Los científicos que elaboraron el reporte han estimado que la disparidad en 2020 se situará en un máximo de 10 Gt de CO2 equivalente y ya en 2030, en unas 17 Gt de CO2 equivalente. En el caso de las emisiones previstas para 2030, si se mantienen las condiciones actuales (68 Gt de CO2 equivalente), la disparidad es aún mayor, alrededor de 26 Gt de CO2 equivalente.

Aunque la disparidad en las emisiones no se está reduciendo actualmente, el Informe del PNUMA estima que la brecha pudiera eventualmente achicarse si las medidas ya disponibles para reducir las emisiones a escala mundial se incorporan plenamente: así, el potencial de reducción de emisiones en 2030 (si se mantienen las condiciones actuales) se calcula en torno a unas 29 Gt de CO2 equivalente.

En consecuencia, en una perspectiva de largo plazo, y a fin de evitar que el aumento de la temperatura del planeta supere el límite acordado con base en la ciencia,  y evitar o atenuar los más deletéreos impactos del cambio climático, se debe alcanzar la neutralización de las emisiones de carbono  entre mediados y finales de este siglo.

Si los países, por inacción, miopía política o atendiendo simplemente a sus intereses de corto plazo, excedieran el presupuesto común de tan solo 1000 gigatoneladas de dióxido de carbono, al que hace referencia el Quinto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, aumentaría el riesgo de que el cambio climático tenga efectos graves, generalizados y, en algunos casos, irreversibles.

Según el presente Informe, entonces, es preciso lograr que las emisiones de gases de efecto invernadero alcancen un punto máximo en los próximos diez años, que todas las emisiones se reduzcan a la mitad para mediados de siglo y, finalmente, que en la segunda mitad del siglo se consiga la neutralización de las emisiones de carbono y, por ende, emisiones de gases de efecto invernadero equivalentes a cero.

Uno de los tramos más interesantes del Informe es aquel en el que explica que no tomar medidas de mitigación más ambiciosas hasta el año 2020, ahorraría costos de mitigación a corto plazo, pero supondría un costo mucho mayor más adelante. Es decir que la ambición en la mitigación, tal como sugieren numerosos países, tiene también sentido económico pues habría mayores costos de mitigación a medio y largo plazo, y un mayor riesgo de perturbaciones en la economía mundial con posibles alteraciones de los ciclos de crecimiento. En este sentido, los mayores costos en el medio y largo término se materializarían requiriendo niveles de reducción de las emisiones más altos a mediano plazo a escala global mundial, aunque también obedecerían a la conservación de infraestructuras con elevadas emisiones de carbono y a costos de adaptación sustancialmente más elevados. Finalmente habría una fuerte dependencia de todas las tecnologías de mitigación disponibles a medio plazo y, eventualmente de las emisiones negativas, con un mayor riesgo de no alcanzar la meta de los 2° C. 

Para más información ver en sitio de interés:

http://www.unep.org

Resumen ejecutivo disponible en:

http://bit.ly/1u9FOH6




[1] Conocido en su versión en inglés como el 2014 Emissions Gap report.