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Al inicio de la segunda semana la acción climática muestra sus logros pero la ciencia entrega nuevas alertas

Boletín 09: Cumbre del Clima en Bonn. 14-11-2017 Ver más

Por Hernán Carlino,
Especialista en Política Climática
Fundación Torcuato Di Tella (FTDT)

Muy numerosos eventos paralelos, eventos especiales, declaraciones, expresiones de la voluntad de asumir compromisos y días temáticos dedicados por entero a asuntos significativos, dan señales del interés y la importancia de las acciones que se están desarrollando para atender cuestiones trascendentes en la lucha contra el cambio climático.

Bajo diferentes modalidades y formatos, los océanos, los asentamientos urbanos, el transporte, los bosques, la salud, la energía, la agricultura y los recursos hídricos fueron cuestiones en las que se anunciaron iniciativas, programas y proyectos dedicados a impulsar o articular la acción climática.

Atendiendo a su condición de cuestiones transversales, en esta segunda semana están previstos, asimismo, nuevos espacios dedicados a la innovación, la resiliencia y el financiamiento y, asimismo, la justicia climática.

Por contraste con esta demostración exhaustiva de progresos concretos en la acción y la organización para la acción, a comienzos de la semana la ciencia del clima destacaba nuevamente motivos de preocupación, afirmando que es crítico que todas las partes que participan de las negociaciones se mantengan actualizadas sobre la ultimas evidencias científicas disponibles de manera de comprender los riesgos nuevos y emergentes y conocer las opciones para mitigar el riesgo.

Así lo señalaba, conjuntamente, una declaración de la Earth League y Future Earth, al presentar un estudio especialmente preparado para esta COP de Fiyi/Bonn, que enuncia la lista de los 10 hallazgos científicos que es obligatorio conocer en cambio climático. Entre ellos se destaca que:

 Los riesgos de eventos climáticos extremos se están incrementando;
 Los costos del cambio climático aumentarán en el futuro;
 La salud humana está en riesgo;
 Para alcanzar las metas globales de mitigación es preciso reducir a la mitad las emisiones globales cada década de las próximas;
 Es posible alcanzar las metas del Acuerdo de París mediante la cooperación y la coordinación de los esfuerzos de mitigación;
 La adaptación y la mejora de la resiliencia son necesarias aun en un contexto de agresivas políticas de mitigación.

Además, desde otros ámbitos, se presentan resultados de estudios que señalan nueva evidencia científica que confirma la necesidad de una acción climática urgente y decidida.

Así, las Environmental Research Letters difundieron el mismo 13 de noviembre un editorial denominado “Signos de alerta para la Estabilización Global de CO2”, en las que sostienen que en los últimos tres años ha habido un hiato único en el que las emisiones de CO2 permanecieron estables, amesetadas, pero que, según las proyecciones de los autores, las emisiones vuelven a crecer en el 2017 un 2% respecto de los niveles de 2016, hasta llegar a las 41,5 gigatoneladas, el mismo nivel que en el 2015, cuando se alcanzó el máximo nivel histórico. Además, se estima que es posible que haya un crecimiento ulterior de las emisiones en el 2018.

Un estudio publicado en Nature, también el 13 de noviembre, sostiene que la mayor parte de las Contribuciones Nacionales (NDC) establece metas de alto nivel en un plazo próximo –tales como límites a las emisiones o intensidad de emisiones- que no proveen suficiente información sobre el modo en que establecen los cimientos en infraestructura, tecnologías e instituciones para lograr mayores reducciones en el futuro. Además, concluyen que las transiciones, por ejemplo, en los sistemas de energía, involucran transformaciones no lineales. En línea con Sachs et al. (2016), sugieren, entonces, que es preciso evaluar las contribuciones nacionales, en los ejercicios de balance global, utilizando métricas más amplias que las emisiones para ponderar su potencial eficiencia en el cumplimento de las metas del Acuerdo de París.