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Fondos multilaterales

En el Consenso de Monterrey se enfatiza el papel fundamental de los organismos multilaterales de desarrollo, instándolos a prestar apoyo a los países en desarrollo, los que en algunos casos tienen un relativamente limitado acceso a los mercados internacionales de capital.

Las fuentes de financiamiento multilateral incluye a los bancos de desarrollo multilaterales (MDBs por sus siglas en inglés), agencias especiales internacionales creadas por los MDBs (como por ejemplo el Fondo para el Medio Ambiente Mundial) en colaboración con diversos gobiernos y fondos multilaterales. Los fondos multilaterales tienen diferentes miembros, incluyendo los provenientes de los países en desarrollo que requieren financiamiento y los países en desarrollo que son los donantes. Los fondos multilaterales recaudan fondos de una variedad de fuentes, incluyendo la capitalización de gobiernos y programas de préstamos, así como los ingresos procedentes de préstamos. Los fondos multilaterales proporcionan apoyo financiero y asistencia técnica para las actividades de desarrollo económico y social de los países en vías de desarrollo.

Las dos principales agencias internacionales que ofrecen financiación para las acciones de mitigación y adaptación al cambio climático son las Naciones Unidas y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), del Banco Mundial.

El Banco Mundial es el uno de los principales administradores de fondos, poniendo el foco en proyectos de gran escala a nivel nacional. El Banco Mundial proporciona financiamiento para las actividades de protección del ambiente a través de diferentes medios, incluyendo lo que se conoce como los nuevos mecanismos de financiación para el ambiente, tales como el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) y el Fondo Multilateral del Protocolo de Montreal. La institución también otorga subvenciones a proyectos a través del Fondo de Desarrollo Institucional y cuenta con líneas específicas asignadas a proyectos relacionados con el ambiente mundial y con los bosques tropicales, además de los recursos canalizados en forma tradicional por el Banco. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente también son agencias de implementación y como tales han contribuido a diseminar los recursos financieros disponibles para atender cuestiones ambientales críticas.

El FMAM sirve como una entidad operativa del mecanismo financiero de UNFCCC. Fue establecido en 1991 y tiene el historial más largo en la financiación del medio ambiente. La asociación del FMAM incluye 10 agencias:

  1. PNUD
  2. PNUMA
  3. El Banco Mundial
  4. Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO)
  5. Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI)
  6. Banco Africano de Desarrollo (BAfD)
  7. Banco Asiático de Desarrollo (BAD)
  8. Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD)
  9. Banco Interamericano de Desarrollo (BID)
  10. Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA).

Son 39 los países que se comprometieron y depositaron mil millones de dólares durante la cuarta reposición (2006 -2010), la mayor parte ha sido aprobada y desembolsada para proyectos. Fueron 21 países donantes los depositaron 889 millones de dólares en el marco de la quinta reposición (FMAM-5) en 2010. FMAM-5 ha aprobado un total de 79 millones de dólares para siete proyectos de mitigación, y 1 millón se ha desembolsado en noviembre de 2011. Los recursos del FMAM se asignan sobre la base de un marco que tenga en cuenta no sólo el impacto del monto gastado en los resultados ambientales, sino que también asegura a todos los países en desarrollo una parte de la financiación.

El FMAM también administra el Fondo para los Países Menos Adelantados (FPMA) y el Fondo Especial para el Cambio Climático (FECC), con la orientación de la Conferencia de las Partes de UNFCCC, apoyando planes y proyectos de adaptación. El FPMA ha desembolsado 108 millones y el FECC 80 millones de dólares desde su creación en 2002, beneficiando a un gran número de países, aunque con cantidades muy pequeñas de financiación.

Los Fondos de Inversión en el Clima (FIC) se establecieron en 2008, y son administrados por el Banco Mundial en colaboración con los bancos de desarrollo regionales, como el Banco Africano de Desarrollo (BAfD), el Banco Asiático de Desarrollo (BAD), el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (BERD) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Consisten en un Fondo para Tecnología Limpia que recibe la mayor parte de estos fondos (4,1 mil millones), un Fondo Estratégico sobre el Clima, que incluye el Programa Piloto para la Resiliencia Climática (PPCR, por sus siglas en inglés), el Programa de Inversión Forestal (FIP, por sus siglas en inglés) y el Programa para la Ampliación de la Energía Renovable para Países de Ingresos Bajos (SREP, por sus siglas en inglés). Estos fondos proporcionan cientos de millones de dólares a intervenciones programáticas dirigidas a un número selecto de países en desarrollo, con el objetivo de ayudar a la comunidad internacional a comprender cómo las finanzas públicas se pueden implementar a escala para ayudar a los países en desarrollo en la transformación de sus trayectorias de desarrollo. Sin embargo, los países desarrollados, en particular Estados Unidos, han demorado el pago de los fondos prometidos en los FIC.

Además de los fondos multilaterales, existen cuatro bancos regionales multilaterales de desarrollo:

  1. Banco Africano de Desarrollo (BAfD)
  2. Banco Asiático de Desarrollo (BAD)
  3. Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD)
  4. Banco Interamericano de Desarrollo (BID)

En los últimos años, estas instituciones financieras han proporcionado recursos dirigidos a proyectos ambientales bajo la forma de préstamos y donaciones a la vez que han venido exigiendo evaluaciones de impacto ambiental para los proyectos de inversión que financian.

En el caso de América Latina y el Caribe, la región tiene una red de bancos de desarrollo regionales, compuesta por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y una serie de instituciones subregionales, como la Corporación Andina de Fomento (CAF), el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) y el Banco de Desarrollo del Caribe (BDC). Todas estas instituciones han expresado su decisión de promover el crecimiento ambientalmente sostenible y promover la mitigación de la pobreza en el marco de su actividad financiera.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) fue creado en 1959 y es la mayor fuente de financiamiento para el desarrollo de América Latina y el Caribe. Tiene un fuerte compromiso para lograr resultados medibles, integridad, transparencia y rendición de cuentas. El BID apoya los esfuerzos de América Latina y el Caribe para reducir la pobreza y la desigualdad y lograr el desarrollo de una economía sostenible.

Para responder a la creciente demanda de los clientes por obtener asistencia para abordar el cambio climático, el aumento general del capital del Banco (GCI-9) compromete su apoyo a los esfuerzos de mitigación y adaptación. GCI-9 ha fijado un objetivo del 25% por ciento del total de préstamos dirigido a una cartera cada vez mayor a proyectos de cambio climático, sostenibilidad y energía renovable.

El BID ha centrado sus actividades de mitigación para reducir las emisiones derivadas de la deforestación y degradación de los bosques y las actividades para el manejo forestal sostenible. Estos incluyen la implantación de la agenda REDD+, así como la implementación del Programa de Inversión Forestal (FIP), de los Fondos de Inversión en el Clima (FIC) y el Guyana REDD+ Inversiones (GRIF). El BID también apoya la incorporación de energías renovables y tecnologías de eficiencia energética, en particular en el sector de agua y saneamiento, y el biogás y energía solar en sectores como agricultura, industria, vivienda y edificios comerciales.

En 2004, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) se unió al FMAM con el objetivo de contribuir al logro de los objetivos del FMAM en América Latina y el Caribe en las áreas focales, incluida la biodiversidad, el cambio climático y la desertificación.

Durante los años 2009 y 2010, el BID ha ayudado a los países miembros a desarrollar y asegurar una cartera del FMAM de más de 70 millones de dólares, apalancando más de cuatro veces esa cantidad en los sectores público y privado.

La colaboración del BID con el FMAM ha sido particularmente importante para integrar la conservación de la biodiversidad y la gestión de los ecosistemas en los objetivos sociales y  de desarrollo. Asimismo, el financiamiento del BID y el FMAM proporciona acceso a los mecanismos basados en incentivos para promover la mitigación del cambio climático y aumentar las opciones de financiación del carbono. Adicionalmente, el BID en asociación con el FMAM está avanzando en enfoques innovadores para la mitigación de la contaminación y la conservación de los recursos del agua.

La Comunidad Andina de Fomento (CAF) ha realizado importantes esfuerzos para apoyar la conservación y el uso sostenible de los recursos naturales y de los ecosistemas, así como para fortalecer el desarrollo del sector ambiental de sus países accionistas. La CAF ha creado mecanismos de financiamiento específicos y cinco programas estratégicos de carácter ambiental: Programa de Biodiversidad de la CAF (BioCAF), Programa Latinoamericano del Carbono y Energías Limpias Alternativas (PLAC+e), Programa Industrias más Limpias, Programa de Gestión de Riesgos de Desastres, Programa de Promoción del Desarrollo Sostenible en Instituciones Financieras. Adicionalmente, la CAF apoya a los sectores público, privado y mixtos de sus países accionistas, mediante diferentes modalidades de financiamiento tales como préstamos, inversiones patrimoniales, avales y/o garantías, entre otros.

Asimismo, existen otras iniciativas multilaterales. Entre ellas el Fondo de Adaptación (FA) del Protocolo de Kioto, que se financia con un gravamen del 2% sobre la venta de créditos de emisiones del Mecanismo de Desarrollo Limpio y entró en funcionamiento en 2009. Tiene una capitalización total de 250 millones de dólares. Los países en desarrollo representan a la mayoría de la junta directiva. El FA también permite a los países en desarrollo el acceso directo al financiamiento a través de entidades de implementación nacionales que cumplen con los estándares fiduciarios, en lugar de trabajar a través de las agencias de UN o bancos multilaterales de desarrollo como agencias de implementación.

El programa UN-REDD también se hizo operativo en 2008 con el apoyo de Noruega y Dinamarca al poner en común las capacidades del Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas, Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura para ayudar a los países con bosques en reducir las emisiones derivadas de la deforestación y la degradación. Representantes de la sociedad civil y las organizaciones de poblaciones indígenas están formalmente incluidos en la gobernanza de UN-REDD.