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Fondos de los Países

Una de las herramientas utilizadas por los países para enfrentar el desafío del cambio climático son los fondos nacionales, mecanismo que ayuda a los países en dirigir el financiamiento hacia proyectos, programas y políticas para enfrentar el cambio climático.

Los objetivos principales de un fondo nacional son la recolección, combinación y coordinación, así como el fortalecimiento de la capacidad nacional para orientar el financiamiento climático. Cada uno de estos objetivos se puede adaptar para apoyar las prioridades respecto del cambio climático que impulsan los países según las circunstancias y realidades nacionales. También pueden servir como una puerta de enlace para la mejora en el capacity building y el intercambio de conocimiento entre las partes interesadas.

Los cuatro objetivos de los fondos nacionales sientan las bases de sus componentes programáticos y operacionales. En primer lugar, mediante el acceso y la captación y distribución de los fondos a actividades para mitigar el cambio climático en línea con las prioridades nacionales; un fondo proporciona un único compromiso donde el gobierno, los donantes, los socios de desarrollo, la sociedad civil y otras partes interesadas pueden participar en y tomar decisiones sobre las cuestiones del cambio climático.

Por otra parte, mientras que los mecanismos tradicionales de CMNUCCC se limitan a la recolección de los fondos de los donantes o los recursos bajo el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL), un fondo puede atraer a una variedad más amplia de fuentes de financiamiento climático. Fondos públicos, privados, multilaterales y bilaterales, así como fuentes innovadoras, pueden ser recaudados por un fondo para obtener resultados coordinados y simplificados.

En segundo lugar, un fondo facilita la combinación de fuentes públicas, privadas, multilaterales y bilaterales de financiamiento climático. Es poco común que uno o dos fondos sean suficientes para cubrir los gastos necesarios para la transición hacia una economía con un bajo nivel de emisiones  y un desarrollo resiliente al clima. Por el contrario, los países deben unificar múltiples fuentes – públicas, privadas, multilaterales, bilaterales – de manera coordinada y eficiente que sea estratégica y que puede además catalizar mayores recursos para apoyar la acción sobre el cambio climático.

Los fondos nacionales pueden ser diseñados para complementar y combinar fuentes del incipiente sistema financiero público climático global. El Fondo para el Medio Ambiente Mundial, el Fondo de Adaptación y el Fondo Verde para el Clima, cada uno de ellos recolectará recursos y los dirigirá hacia proyectos climáticos a nivel regional, nacional y subnacional.

Los fondos nacionales climáticos no tienen la intención de duplicar los flujos financieros, recaudar fondos o incrementar la carga sobre los países y las entidades de ejecución. Por el contrario, los fondos nacionales proporcionan un mecanismo que puede combinar estos recursos con otros recursos a nivel de proyecto.

Los fondos pueden proporcionar los medios para la obtención de fondos públicos y así atraer fondos privados y proporcionar coordinación a nivel nacional entre y junto al sistema de financiamiento climático global.

En tercer lugar, los fondos nacionales pueden coordinar en todo el país las actividades de cambio climático. El mecanismo de los fondos nacionales responde a la necesidad de financiar de manera flexible, coordinada y predecible para apoyar el cumplimiento de las prioridades nacionales en materia de cambio climático y desarrollo. En su estructura y funcionamiento, los fondos nacionales son consistentes con varios principios de la Declaración de París sobre la Eficacia de la Ayuda al Desarrollo y la Agenda de Acción de Accra, incluyendo la propiedad nacional y la alineación con las prioridades nacionales, la armonización y la coordinación, asociaciones efectivas e inclusivas, y lograr resultados de desarrollo y dar cuenta de ellos.

En cuarto lugar, mediante el fortalecimiento de las instituciones nacionales y la administración financiera, los fondos nacionales también pueden apoyar entidades de implementación nacionales (EIN) y otras entidades a través de la modalidad “acceso directo” para implementar los proyectos de cambio climático.

Los fondos nacionales apoyan el fortalecimiento de las instituciones nacionales existentes que impulsan el desarrollo, el cambio climático y la eficacia de la ayuda para reducir la fragmentación y lograr resultados. Esto también puede reforzar los sistemas nacionales fiscales y financieros para preparar mejor a las instituciones nacionales para absorber y gestionar todo tipo de financiamiento. Las instituciones nacionales pueden estar mejor equipadas para desarrollar propuestas de proyectos, gestionar la financiación, implementar proyectos y el seguimiento y notificación de los resultados. Esta experiencia puede promover una mayor identificación de los países y fortalecer la gestión fiduciaria para que las entidades nacionales puedan acceder con mayor facilidad a los fondos a través del Fondo de Adaptación, el Fondo Verde para el Clima y de otras fuentes a medida que estén disponibles.

Varios países en desarrollo ya han establecido fondos nacionales que reciben y canalizan la financiación climática de diversos países contribuyentes. Estudios recientes sugieren que hay al menos 10 Fondos Nacionales en Brasil, Indonesia, Bangladesh, China, Ecuador, Guyana, las Maldivas y Tailandia (OCDE 2011). En muchos países, el PNUD actúa como administrador de estos fondos, lo que ha contribuido a aumentar la confianza hacia los donantes de que los estándares fiduciarios serán satisfechos.

Si bien son escasos los datos precisos sobre la capitalización de estos fondos, se estima que alrededor de 1,3 mil millones de dólares han sido prometidos a tales mecanismos. Noruega comprometió mil millones de dólares para el Fondo del Amazonas para reducir las emisiones derivadas de la deforestación y la degradación forestal. Ese Fondo es administrado por el Banco Nacional de Desarrollo de Brasil y gobernado por un comité formado por representantes del gobierno brasileño, la sociedad civil y el sector privado. Según información de Climate Funds Update a noviembre de 2011 el Fondo Amazonas ha desembolsado 33 millones de dólares para 16 proyectos en todo Brasil. Brasil también ha establecido un Fondo Nacional para el Cambio Climático, que ha recibido 126,56 millones de dólares.

Guyana también ha establecido un fondo de inversión REDD, el Gobierno de Noruega ha desembolsado recientemente 70 millones de dólares para este fondo sobre la base de los progresos demostrados en la implementación de la actividad.

El gobierno de Ecuador creó el Fondo Yasuní que busca compensación por renunciar a la explotación de los recursos petroleros en una zona de valor selvático y de biodiversidad, que a la fecha ha recibido 40 millones de dólares.

En conclusión, el concepto de fondos nacionales inicialmente despertó un gran interés como un mecanismo para ayudar a los países beneficiarios a gestionar y alinear las contribuciones financieras climáticas realizadas por los países desarrollados a sus propias prioridades nacionales. Los fondos nacionales que se rigen con altos niveles de transparencia e inclusión podrían estar bien posicionados para canalizar el financiamiento de  proyectos y programas que sean adecuados a las circunstancias nacionales, y mejorar el proceso de rendición de cuentas del gasto de recursos escasos de manera apropiada. La participación de las partes interesadas, como las comunidades locales, los grupos de población vulnerables, las mujeres y los pueblos indígenas en las decisiones de programación y ejecución son elementos cruciales de una buena gobernanza del fondo. Por otra parte, si los países donantes trabajan a través de sistemas coordinados establecidos por los países receptores, puede ayudar a aumentar la coherencia de la financiación, y mejorar la eficiencia de las transacciones.

En la práctica, el impacto de los fondos nacionales en el fortalecimiento de la capacidad nacional de decisión y la coordinación ha sido variado. Mientras que algunos países han sido disciplinados para asegurar que los contribuyentes trabajen a través de mecanismos establecidos, otros no lo han hecho tan eficientemente.