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En las últimas décadas se ha ido consolidando a nivel internacional una arquitectura internacional de financiamiento climático altamente compleja que en la actualidad cuenta con fondos de origen tanto público como privado. Estos fondos son canalizados a través de instituciones bilaterales y multilaterales y mediante diversos mecanismos e instrumentos.

El financiamiento público por lo general proviene de los presupuestos nacionales de los gobiernos de los países de la OCDE. Parte de esta financiación se realiza a través de la asistencia oficial para el desarrollo (ODA, por sus siglas en inglés), la cual comprende desembolsos de préstamos en condiciones concesionales y donaciones otorgadas por organismos oficiales de los miembros del Comité de Asistencia para el Desarrollo (CAD). La mayor parte de estos flujos se informa a través de las Comunicaciones Nacionales a la Convención y el sistema de notificación de los países acreedores de la OCDE y es canalizado mediante una serie de instituciones bilaterales y multilaterales

Las instituciones bilaterales son creadas y dirigidas por gobiernos nacionales con el propósito de dar ayuda o invertir en proyectos y programas específicos en los países en desarrollo y economías emergentes.

Llevan a cabo mandatos dados por estos gobiernos en base a objetivos estratégicos nacionales y suelen estar enfocados en áreas geográficas y tecnologías específicas.

Algunas de las principales instituciones que trabajan sobre una base bilateral son JICA (Japan International Cooperation Agency), KfW (German Bank for Reconstruction and Development), AfD (French Development Agency), NORAD (Norwegian Agency for Development Cooperation), DANIDA (Danish International Development Agency), SIDA (Swedish International Development Agency), CIDA (Canadian International Development Agency), DfID (Department of International Development) y AusAID (Australian Aid Agency).

Por su parte, las instituciones multilaterales incluyen a los bancos multilaterales y regionales de desarrollo como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), agencias de las Naciones Unidas como el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y agencias internacionales especialmente creadas como el Fondo para el Medio Ambiente Global (GEF por sus siglas en inglés).

Estas instituciones multilaterales han establecido una serie de fondos especiales para la mitigación y adaptación, como los Fondos de Inversión Climática (CIF por sus siglas en inglés) administrados por el Banco Mundial (Fondo de Tecnología Limpia y Fondo Estratégico para el Clima), el Carbon Finance Facility del Banco Mundial (Carbon Fund) y REEEP (Renewable Energy and Energy Efficiency Partnership). Estos fondos se orientan tanto a financiar proyectos de mitigación como a financiar estudios orientados a generar información sobre costos, co-beneficios y potenciales de mitigación.

Muchas de las fuentes de financiación pública tanto multilaterales como bilaterales tratan de lograr un aumento del financiamiento a través de la movilización de recursos de fuentes privadas. Para lograr esto, se han establecido entre otros fondos público-privados que buscan cubrir déficits de financiación, transferir riesgos, mejorar la rentabilidad y/o invertir de manera directa en proyectos de reducción de emisiones.

Las fuentes privadas de financiamiento incluyen una amplia gama de bancos e instituciones financieras locales e internacionales, fondos privados, fondos de pensiones y otros fondos soberanos. Sin embargo, la información sobre la magnitud de montos de inversión privados que efectivamente fluyen desde países desarrollados a países en desarrollo es altamente diversa y en ciertos casos difícil de cuantificar con precisión.Esta arquitectura financiera climática puede ser esquematizada de acuerdo a la siguiente figura:

 La arquitectura financiera climática hoy

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Fuente: “Adaptado de Buchner et al (2012)”[2]

Existen varios estudios que se proponen estimar los recursos internacionales movilizados como parte del financiamiento climático. Entre éstos tal vez los más difundidos sean los reportes anuales publicados por el Climate Policy Initiative (CPI).

El Informe del CPI del año 2015[1] destaca los siguientes puntos:

  • Los recursos globales totales destinados a financiar acciones de mitigación y a adaptación en 2014 habrían ascendido a aproximadamente USD 390 mil millones. Cabe aclarar que esto incluye inversiones en países desarrollados así como inversiones en países en desarrollo con recursos propios: 74% de estos recursos fueron gastados dentro del mismo país de origen
  • 93% de estos recursos correspondieron a financiar iniciativas de mitigación
  • El 7% (unos USD 28 mil millones) habrían sido recursos canalizados en América Latina y el Caribe
  • Se observa un incremento del financiamiento tanto público como privado respecto de años anteriores
  • Las inversiones privadas en energías renovables han sido record, explicando el 62% de los flujos totales, principalmente en China (34% ), Japón y USA

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[1] Ver en: http://climatepolicyinitiative.org/publication/global-landscape-of-climate-finance-2015/

[2]Buchner B.; Falconer, A.; Hervé‐Mignucci, M. y C. Trabacchi (2012): “The Landscape of Climate Finance 2012”, Climate Policy Initiative, Venice, Italy

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