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Los Mecanismos Financieros de la CMNUCC

Los principales entidades encargadas del funcionamiento del Mecanismo Financiero de la Convención son el Fondo para el Medio Ambiente Global (GEF, por sus siglas en inglés) y el Fondo Verde para el Clima (GCF, por sus siglas en inglés).

Existen también otros como el Fondo Especial para el Cambio Climático (Special Climate Change Fund, o SCCF por sus siglas en inglés), el Fondo para los Países Menos Desarrollados (Least Developed Countries Fund, o LDCF por sus siglas en inglés) y el Fondo de Adaptación, que opera bajo el Protocolo de Kioto.

El Acuerdo de París determinó que el GEF y el Fondo Verde para el Clima sean también mecanismos financieros del Acuerdo, así como lo son ya de la Convención, especificando a tal efecto que “[e]l Mecanismo Financiero de la Convención, con las entidades encargadas de su funcionamiento, constituirá el mecanismo financiero del presente Acuerdo”.[1] Es decir que serán estas instituciones las que asignarán los recursos financieros -que se canalicen en el ámbito de la Convención- a los países en desarrollo con destino a la implementación de sus contribuciones nacionales y al desenvolvimiento de sus acciones de mitigación y adaptación.

El Acuerdo también establece que las instituciones al servicio del Acuerdo, incluidas las entidades encargadas del funcionamiento del Mecanismo Financiero de la Convención, procurarán ofrecer a las Partes que son países en desarrollo -en particular a los países menos adelantados y los pequeños Estados insulares en desarrollo-, un acceso eficiente a los recursos financieros mediante procedimientos de aprobación simplificados y un mayor apoyo para la preparación, en el contexto de sus planes y estrategias nacionales sobre el clima.

Puede destacarse la importancia de las entidades encargadas del mecanismo financiero del Acuerdo puesto que la decisión por la que se lo aprueba, la Decisión 1/CP.21 dispone que “antes de 2025, la CMA establecerá un nuevo objetivo colectivo cuantificado que será como mínimo de 100.000 millones de dólares anuales,” es decir, establece un piso mínimo de financiación de al menos el monto que había sido ya reconocido por la COP en Copenhague.[2]

Así, mientras el Acuerdo no incluye compromisos de mayores aportes financieros, por encima de los ya acordados, antes del 2025, tal vez con el objetivo de facilitar el consenso y la participación universal, esas entidades tendrán la responsabilidad de administrar los recursos emergentes del objetivo global para financiamiento establecido por el Acuerdo de  París.

Es conveniente recordar aquí alguna de las conclusiones del reporte del Comité Permanente de Financiamiento, en las que se sostiene que hay un amplio rango de cuestiones que pueden presentar desafíos para el acceso al financiamiento climático por parte de los destinatarios de los fondos, incluyendo entre estas las siguientes[3]:

  • Bajos niveles de capacidad técnica para diseñar y desarrollar proyectos y programas y para monitorear y evaluar los progresos que se logran;
  • Dificultades en el seguimiento de los procedimientos que establecen los diversos entidades financieras para acceder al financiamiento climático; y,
  • Bajos niveles de conciencia acerca de la necesidad de acción así como de las distintas fuentes de fondos disponibles.

En este sentido, distintos esfuerzos para mejorar la capacidad para la preparación y el acceso al financiamiento están en marcha, entre ellos los que lleva adelante el Fondo Verde para el Clima.

El mismo estudio indica que el financiamiento dedicado a la mitigación representaba más del 70% del financiamiento climático de origen público que los países en desarrollo informaron en 2013 y 2014, mientras más del 80% de las inversiones de los bancos multilaterales de desarrollo estaban destinadas a la mitigación. Como se observa el papel de las entidades encargadas del mecanismo financiero de la Convención es clave pues éstas tienen un mandato claro en esta materia para la aplicación de sus recursos.[4]

El Fondo Verde para el Clima, precisamente, fue establecido como una de las entidades encargadas del funcionamiento del mecanismo financiero de la Convención en el año 2010, como parte de los Acuerdos de Cancún, para apoyar proyectos, programas, políticas y otras actividades en países en desarrollo. Logró una capitalización inicial a fines de 2014 y aprobó los primeros USD 168 millones para financiar 8 proyectos en 2015. En octubre de 2016, durante su décimo cuarta reunión, el GCF alcanzó un nuevo hito, al aprobar propuestas de financiamiento por 745 millones de dólares, destinados a 10 proyectos y programas que tienen un valor total de 2.6 mil millones de dólares, para su ejecución en 27 países en los cuales se implementarán acciones de mitigación y adaptación.

El Fondo Verde para el Clima tienen una visión estratégica que se concentra en “promover el cambio de paradigma hacia senderos de desarrollo bajos en emisiones y resilientes al clima” y “apoyar la implementación del Acuerdo de París en el marco del paisaje en evolución del financiamiento climático”.

A la fecha 48 países, regiones y ciudades han comprometido recursos por 10.3 mil millones de dólares; de esos, 38 habían convertido todo o parte de sus compromisos a acuerdos o arreglos de contribución al 1 de junio de 2016, lo que elevaba el total de los acuerdos de contribución ya formalizados a unos USD 9.9 mil millones.[5]

Por otra parte, un total de 141 países han comunicad sus autoridades nacionales designadas o sus puntos focales, mientras hay ya 33 entidades acreditadas por el GCF.

A su vez, el Fondo para el Medio Ambiente Global fue creado en 1991 como un programa piloto del Banco Mundial para financiar los costos “incrementales” de transformar proyectos en iniciativas con beneficios ambientales. En 1994 fue reestructurado, confiándosele la función de mecanismo financiero de la Convención. Hoy es el mayor mecanismo financiero para iniciativas climáticas a nivel mundial, con más de USD 14 mil millones asignados a través de casi 4.000 proyectos en más de 165 países en desarrollo. El GEF opera en ciclos de cuatro años. Para cada período los donantes se comprometen a asignar una cantidad determinada de recursos. Cada país receptor puede presentar proyectos y recibir una cuantía de dinero determinada, calculada en base a criterios pre-establecidos.

El Fondo Especial para el Cambio Climático fue establecido bajo la Convención en el año 2001 con el propósito de financiar proyectos relacionados con la adaptación, la transferencia de tecnología y el fomento de capacidades; y la energía, el transporte, la industria, la agricultura, la silvicultura y la gestión de residuos así como para la diversificación de la economía. Este fondo debiera complementar a otros mecanismos financieros para la implementación de la Convención. Fondo para el Medio Ambiente Global, como entidad operativa del mecanismo financiero, ha sido encargado de operar el Fondo Especial para el Cambio Climático.

El Fondo para los Países Menos Desarrollados fue establecido en su momento para apoyar un programa de trabajo para asistir a los Países Menos Desarrollados para que pudieran llevar adelante, entre otras actividades, la preparación y ejecución de  sus programas nacionales de acción para la adaptación (NAPAs, por sus siglas en inglés).

Links:

GEF: www.thegef.org

GCF: http://www.greenclimate.fund/

[1] Naciones Unidas, 2015. Acuerdo de París, artículo 9, párrafo 8.

[2] Convención Marco sobre el Cambio Climático, 2016. Aprobación del Acuerdo de París, Decisión 1/CP.21, párr. 54. FCCC/CP/2015/10/Add.1

[3] Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, 2016. Report of the Standing Committee on Finance to the Conference of the Parties. FCCC/CP/2016/8

[4] Idem.

[5] Fondo Verde para el Clima, 2016. Fifth report of the Green Climate Fund to the Conference of  the Parties to the United Nations Framework Convention on Climate Change. Anexo I, página 72. GCF/B.13/33